MARCELA PERALES
22 de febrero de 2017 / 07:41 a.m.

MONTERREY.- Tuvieron que pasar más de 60 años para que Paula Sánchez comenzara la educación básica y no se conformó con solo leer y escribir, pues a su avanzada edad toma clases de belleza y aerobics.

“Tienes que hacerlo porque no hay quien te las inyecte”.

Paula es madre de tres a quienes les dio estudio y son profesionistas. Nunca quiso sentirse menos, así que se las ingeniaba para que ellos se sintieran seguros de su mamá.

“Me daba pena, pero como quiera yo les checaba las tareas nomás para que vieran que la checaba, pero en realidad no sabía”, confesó.

“Pero no me siento mal, me siento muy orgullosa de que nosotros si les dimos estudios a mis hijos”, señaló.

Sin importar la edad para ser estudiantes. Paula y María Luisa aprendieron que lejos de tener un papel, el conocimiento les abrió las puertas a la seguridad propia y aunque no ha sido fácil saben que este tiempo es el mejor de sus inversiones.

“Al aprender ellas, nos da una satisfacción muy grande porque se ve que le echan ganas y quieren salir adelante y lo hemos visto nosotros que sí han salido adelante, en sus trabajos han mejorado bastante”, indicó María Antonia Rodríguez, asesora del INEA

En la experiencia de los asesores del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, el 100 por ciento de los estudiantes mejora su calidad de vida emocional y laboral.

“Ya nada me va a dar vergüenza... ya ahorita ya pongo mi nombre”, dijo María del Pilar.

En Nuevo León existen mil 600 escuelas del INEA en donde colaboran 850 asesores.

Así como María, tan solo en el primer mes del 2017, 179 adultos han concluido la etapa de alfabetización.

“El INEA está acercándose directamente a donde estén, no necesariamente tienen que venir a nosotros, nosotros vamos. A los analfabetas les estamos dando 500 pesos, una gratificación por estudiar, para aprender, para que tengan para el camión, para que tengan para moverse, como quien dice les estamos pagando para que vengan a estudiar", dijo el delegado Eduardo Jiménez Solís.

El analfabetismo es tarea de todos y usted puede cambiar la vida de alguien que no sabe leer ni escribir, con solo invitarlo al mundo del conocimiento.