MARCELA PERALES 
22 de julio de 2016 / 09:30 a.m.

Monterrey.- La pequeña Yaretzi Guadalupe, mejor conocida como "Lupita", tiene un corazón inquebrantable. Nunca está triste. Es fuerte y no se dobla ante la peor adversidad, aunque no puede evitar que una parte de ella se quiebre fácilmente, pues nació con huesos de cristal.

Tiene siete años y una inocencia que le permite ser feliz y no preocuparse por su Osteogénesis o huesos de cristal, enfermedad que no tiene cura.

Quien si está consciente es su madre, solo desea que su hija pueda caminar un poco mejor, y eso sólo es posible con una cirugía cuyo costo asciende a los 5 mil pesos aproximadamente.

Lupita también quiere saber que siente correr, o jugar a lo que nunca jugado.

Su madre planea hacerle una merienda con sus amigas y vecinas, pero también espera recibir el apoyo económico que no tiene para que su hija sea intervenida, es por eso que hace el llamado a quienes deseen ver aun más feliz a Lupita.