MARILÚ OVIEDO
27 de julio de 2015 / 09:26 a.m.

Monterrey.- Muchos niños ya preparan los uniformes, las mochilas y libretas, pero, para otros, la realidad es muy diferente.

Mientras algunos menores tienen la oportunidad de ir a la escuela existen otros como Jennifer y Perlita que se encuentran en casa ayudando en las labores domésticas.

Tomasa tiene cinco hijos de 13, 11, 8, 4 años y uno 1 año y medio; y otro que nacerá en unas semanas. Ella es de Monterrey y su esposo de Tamaulipas. El trabajo en el vecino estado escaseó y en enero llegaron a la ciudad.

Desde entonces sus tres hijos mayores no han ido a clases y tampoco fueron inscritos para el siguiente ciclo escolar.

La mujer señaló que autoridades del plantel donde estudiaban en el ejido Santa Rita perteneciente a Villa Méndez, Tamaulipas, no les entregaron calificaciones.

Ahora piden a autoridades escolares de Nuevo León que intervengan para que sus hijos puedan estudiar.

Jennifer está ansiosa por ir la escuela, se nota en su hablar, pero no le queda de otra más que tratar de sobrevivir.

Afuera de su casa vende ropa usada, entre pantalones, blusa y otras prendas que ya no le quedan, y dice que lo poco que gana lo usa para comprar comida.

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Afuera de su casa, Jennifer vende ropa usada que ya no le queda | MARILÚ OVIEDO
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Mientras algunos niños tienen la oportunidad de ir a la escuela, existen otros como Jennifer y Perlita que se encuentran en casa ayudando | MARILÚ OVIEDO
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Jennifer ingresaría a cuarto grado, no sabe leer. Su sueño es ser enfermera algún día | MARILÚ OVIEDO
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Para estos habitantes de la colonia Nueva Estanzuela la vida es difícil | MARILÚ OVIEDO
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La familia espera que alguien se toque el corazón y los ayude | MARILÚ OVIEDO

Jennifer ingresaría a cuarto grado. Lo poco que sabía lo ha ido olvidando; no sabe leer. Su sueño es ser enfermera algún día.

Para estos habitantes de la colonia Nueva Estanzuela la vida es difícil. El padre de familia gana 700 pesos por semana trabajando como ayudante de albañil, pagan de renta poco más de mil pesos.

Su casa son dos pequeños cuartos. Sus camas: tres colchones viejos. No tienen estufa y cocinan con leña o plástico. De comer las lentejas, sopa y frijoles no faltan, en los mejores casos comen pollo.

Tomasa no ha atendido su embarazo, dice que no le hacen valido el Seguro Popular.

La familia requiere de mucho apoyo y esperan que alguien se toque el corazón y los ayude.

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La casa de la familia son dos pequeños cuartos. Sus camas: tres colchones viejos. No tienen estufa y cocinan con leña o plástico | MARILÚ OVIEDO