8 de mayo de 2014 / 03:29 p.m.

Monterrey.- El crimen organizado comenzó a amedrentar a los ediles con tal de que estos cumplieran sus peticiones, para seguir delinquiendo sin ningún control.

Tanto Flores como Elizondo fueron agredidos con una granada, por fortuna salieron ilesos.

La alcaldesa Clara Luz Flores sumó durante su administración trece atentados, de los cuales varios fueron “granadazos”, además del secuestro del hijo de su esposo.

En cuanto a Pablo Elizondo, le hicieron llegar una corona en la cual decía “descanse en paz señor alcalde”.

Pero lo que sin duda alguna lo que más sintieron los ediles, fue cuando comenzaron a meterse con su familia, recayó el peso de la intranquilidad.

José Plata