MARCELA PERALES
27 de septiembre de 2016 / 08:21 a.m.

MONTERREY.- En la segunda parte del reportaje especial se tratará la cantidad de mujeres migrantes que llegan al Estado en busca de un empleo de trabajadora doméstica.

Iniciamos por la Plaza Fátima, que por años se ha distinguido por la presencia de mujeres indígenas que llegan para que alguien les ofrezca trabajo, muchas veces a costa de su integridad, pues no saben realmente quien y a donde las llevan. Tampoco tienen derecho a preguntar ni cuánto les pagarán ni a dónde las llevarán, o si realmente es cierto lo que el patrón ofrece.

El 93 por ciento de las empleadas domésticas que trabajan en la Entidad, son foráneas, algunas indígenas. La mitad de ellas tiene menos de 23 años y no tiene hijos, el resto sobrepasa los 39 años y tienen en promedio dos hijos.

La Plaza Fátima es una de las más visitadas por los Sampetrinos.

Es icono del Municipio de San Pedro y por aquí circula la clase alta, en su mayoría.

Por eso las mujeres migrantes llegan a ella buscando ser recogidas por alguien que les ofrezca trabajo, muchas veces a costa de su integridad.

Esta actividad se realiza desde hace décadas, en ocasiones la policía está presente, pero no siempre.

Quienes miden un poco más el riesgo son aquellas que tienen hijos, pero les es más complicado conseguir empleo.

Empleadas Domésticas en Nuevo León

93%: Mujeres foráneas o indígenas.
50%: 23 años o menos (sin hijos)
50%: 39 años o más (dos hijos promedio)
98%: Contrato de palabra.

Este es el llamado que hace la Comisión Estatal de Derechos Humanos para que la Ley Federal de Trabajo pueda modificarse e incluir Seguro Social a este giro laboral.

Esta iniciativa también ha sido promovida por el Alcalde de San Pedro, Mauricio Fernández, en parte por la seguridad de ellas, pero también por la del patrón.