29 de abril de 2014 / 02:54 p.m.

Monterey.- Esteban es un niño paqueterito trabaja para reunir dinero y llevarle serenata a su mama el diez de mayo, y para juntar para una cuatrimoto.

Los niños siempre tienen sueños, pero algunos, tienen que trabajar para lograrlos.

Esteban y Edgar, son dos paqueteritos que en vez de jugar por las tardes, van a un supermercado donde ayudan a las señoras con las bolsas, empacan las compras de los clientes, y otras labores que les permiten ganarse unos pesos, para cumplir sus sueños.

Con doce años, Esteban sabe bien lo que quiere, por eso trabaja.

No es fácil, porque implica aplicarse en la escuela, llegar a casa a hacer la tarea rápido y luego ir al trabajo.

Su ventaja, es que la alegría de la infancia no se pierde, y aunque pesado, el trabajo se vuelve diversión.

Edgar tiene apenas dos semanas de paquetero, pero ya aprendió todo lo que debe saber del oficio.

El horario de trabajo es de pocas horas, y las condiciones en que lo hacen son adecuadas. Sin embargo, aunque trabajan con gusto, lo hacen porque en casa no siempre hay suficientes recursos, y sienten la obligación de ayudar un poco al gasto familiar.

Y claro, como dice Esteban, para cumplir sus sueños, aunque eso implica trabajar todos los días para ahorrar mucho.

A veces, cuando platican, parece que fueran mayores, debe ser que el trabajo, aunque sea fácil, los hace madurar antes de tiempo, y les va quitando un poco de su infancia.

Francisco Zúñiga