MARCELA PERALES
3 de diciembre de 2015 / 08:21 a.m.

Monterrey.- André Reyes Fierro, es un adolescente de 13 años a quien le detectaron un tumor germinal ubicado en la parte central del cerebro y cuya cura es extirparlo con una cirugía que pone en alto riesgo su vida.

Fue en febrero del presente año cuando André Reyes Fierro, niño prodigio y deportista, que ha sido reconocido por el Presidente de la República, comenzó con dolores de cabeza. Después de varios estudios, el resultado fue aterrador.

Se trata de un tumor del sistema nervioso que se encuentra en el área pineal del cerebro, es decir, en el centro.

Comenzó midiendo 4.20 por 4.00 centimetros y sin explicación médica, ha crecido hasta llegar a los 5.6 por 4.8 centímetros.

En el Hospital Universitario le dijeron que la cirugía es prácticamente imposible por eso sus padres, de bajos recursos viajaron a la Ciudad de México en donde un especialista tomó el caso y lo operará este jueves, aún sabiendo las posibles consecuencias.

"Es algo triste porque de pasar de ser futbolista y todo lo demás a pasar a tener esa enfermedad.

"La ley de la vida dice siempre que primero es uno y después los hijos, primero debe enterrarse al padre y después al hijo. Nunca al revés", dice Huberto Reyes, padre del menor.

"Para mi si sería la prueba más dificil que he de pasar. Si me pierden, no quiero que estén tristes, simplemente que los esperaré en la otra vida”, comentó André, un día antes de su operación.

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El equipo de Telediario viajó al Distrito Federal un día antes de la cirugía, que se realizará este jueves. Ahí platicamos con sus padres, que todavía no asimilan lo que puede suceder.

En la habitación donde se encuentra internado André lo último que se respira es tristeza, "No pasa nada, solamente hay que tener fe y esperanza y todo resultará bien".

El éxito en la cirugía sólo se reduce a que André viva, pues de sobrevivir, de todas maneras quedaría con afectaciones que pudieran incluso, robarle su intelecto.

Es por eso que sus padres esperan un milagro, pues sólo eso, puede devolverles a aquel adolescente de dieces y de goles.

“Dios nos tiene que dar un milagro más", dijo el papá de Ándre con mucha fe.