MARCIAL PASARÓN
6 de diciembre de 2016 / 07:36 a.m.

MONTERREY.- La muerte no es el único riesgo que corren los migrantes en su viaje por alcanzar una mejor vida. Al bajar del tren, y en su paso por Nuevo León, también suelen ser las víctimas más vulnerables por parte de delincuentes.

Adán Hernández, de origen hondureño, da cuenta de ello, señala que desde en su viaje por México ha sido asediado por autoridades policíacas que suelen abusar de ellos para quitarles sus pocas pertenencias.

“Lo primero que te dicen es: ¿dónde esta la mariguana? es lo primero. Yo no fumo y ya le quitan a uno la cartera y te empiezan a golpear; y si traes dinero te lo quitan así por nada y uno como les reclama”.

Freddy Rodríguez de Honduras, y quien actualmente colabora en la Parroquia Santa María Goretti, señala que el riesgo es aun mayor para las mujeres.

El joven de 23 años, recuerda que en el tren, algunas de ellas fueron bajadas a la fuerza por maleantes.

“Venía en el mismo tren, cuando llegaron unos maleantes, la bajaron y la empezaron a golpear y abusaron de ella”.

El Padre Luis Villarreal Ríos es Fundador de Casanicolás, albergue dedicado a la atención de migrantes.

Esta asociación señala que el 46 por ciento de los indocumentados son asediados por el crimen organizado, el 42 por ciento son extorsionados y el 12 por ciento son explotados laboralmente por trabajadores particulares, pues por falta de papeles no tienen acceso a un empleo formal.

En el caso de las mujeres, cerca del 80 por ciento son víctimas de violación o abusos sexuales.

“Dolor, indignación, heridos, en cuerpo y en espíritu, porque salen de allá por una situación insostenible, pero su tránsito por México es un infierno”.

Los migrantes que delinquen abarcan un porcentaje menor. Información del Instituto Nacional de Migración señala que en el presente año, solo 22 extranjeros han cumplido alguna pena por un delito cometido en el Estado.