SANDRA GONZÁLEZ
4 de septiembre de 2015 / 10:02 a.m.

Monterrey.- La militarización en Nuevo León concluyó en días recientes al vencer el convenio entre la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.

Esto dejará en manos de Fuerza Civil la custodia de los tres penales y la vigilancia en las zonas donde se presentan focos rojos, así como en los municipios rurales que están en proceso de conformación de sus corporaciones policíacas.

Una fuente fidedigna informó que el próximo gobierno que encabezará Jaime Rodríguez Calderón tendrá que hacer la solicitud a la federación, como en 2011 lo hiciera el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz.

El apoyo llegó después del 19 de febrero de 2012, ante la masacre de 43 reos y la fuga de 37 en el Cereso de Apodaca. Su función era la vigilancia en los ingresos y las revisiones al interior, como respaldo de Seguridad Penitenciaria.

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El apoyo llegó en febrero de 2012, ante la masacre de 43 reos y la fuga de 37 en el Cereso de Apodaca | CARLOS RANGEL

En aquella ocasión, Medina de la Cruz indicó que la población penitenciaria crecía a un ritmo de tres por ciento mensual, por lo que requerían del apoyo de las fuerzas armadas.

Pero no solo eso, ya que también llegó un contingente asignado a las labores policíacas. Estos elementos patrullaban en unidades de la Secretaría y estaban a disposición de las necesidades que se fueran presentando.

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En recientes días se hizo el relevo en el penal del Topo Chico, en el de Apodaca y en el de Cadereyta | CARLOS RANGEL

Los operativos principalmente eran en los municipios de la zona rural y recientemente en lugares donde incrementaban los índices delictivos.

En recientes días se hizo el relevo en el penal del Topo Chico, en el de Apodaca y en el de Cadereyta y se prevé que en próximos días concluya el apoyo de los militares asignados a funciones policíacas.

Por cuestión de estrategia, el número de elementos que entraron en este convenio no fue revelado.