AGUSTÍN MARTÍNEZ
25 de febrero de 2017 / 09:11 a.m.

MONTERREY.- Fueron más de 50 años, más de medio siglo, los que compartieron Don Hermenegildo y Doña Celia.

En la eternidad seguirán unidos, tal y como lo consideran sus seres queridos y todos quienes los conocieron.

Son los dos ancianitos que al mediodía del pasado jueves perecieron al sufrir un estrellamiento en la colonia Carranza, en el oriente de Monterrey.

La pareja ya descansa para siempre. El viernes fue despedida antes de caer la tarde, en un panteón ubicado por la avenida Ruiz Cortines, en el municipio de Guadalupe.

Decenas de personas, entre familiares, amistades y vecinos, acudieron a darles el último adiós desde temprana hora, cuando los cuerpos comenzaron a ser velados en las capillas aledañas al parque funeral.

Fueron más de 50 años los que compartieron Hermenegildo de León y Celia López Vega. Fueron tantas experiencias, muchos momentos dulces y también otros amargos.

Sus hijos y sus nietos los recordarán por siempre, tal y como algunos de ellos lo han manifestado en las redes sociales.

“Con inmenso dolor les informo que hoy (el jueves) se fueron mis padres. Se fueron juntos, como siempre estuvieron”, escribió una de sus hijas en su muro de Facebook.

La misma persona expresó: “Se quisieron tanto y se cuidaron tanto, con amor verdadero, sin apariencias; siempre de verdad. Agradecida por todo su ejemplo, los voy a amar siempre”.

El hombre y la mujer, de 84 y 86 años de edad, respectivamente, perdieron la vida después de estrellar el vehículo que él conducía, contra otro que estaba estacionado, y que era revisado por su propietario afuera de una casa.

Los hechos ocurrieron el jueves en la calle Francisco Beltrán, casi en la equina con Plan de Guadalupe, en la colonia Venustiano Carranza.

El matrimonio acababa de pasar por un taller de carpintería, propiedad de uno de sus hijos y que se localiza sobre la misma calle.

Por razones que aún se investigan, el conductor perdió el control del volante y, a gran velocidad, el auto Nissan Máxima de modelo no reciente se impactó contra un Tsuru que era revisado por su dueño, Javier Muñoz Becerra.

Por escasos centímetros se salvó Muñoz Becerra, mientras que el auto de la pareja de la tercera edad alcanzó a colisionar con otro coche y terminó estrellándose contra un árbol.

La cámara exterior de un negocio de electrónica captó el momento del fatal percance, y a la vez el instante milagroso en el que fue afortunado Muñoz Becerra.

Los estudios periciales practicados a los cuerpos en el Servicio Médico Forense revelaron que Don Hermenegildo murió debido a una contusión profunda de tórax y abdomen.

La señora Celia presentaba también severos golpes, pero principalmente en el tórax y en las vértebras cervicales.