MAYTE VILLASANA
24 de agosto de 2014 / 08:28 p.m.

MONTERREY.- El retrato de un México posrevolucionario desde la visión de dos extranjeros es exhibido en un selecto trabajo fotográfico en el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO). Se trata de una producción artística que data de 1923 a 1926, una época de labor profesional y misteriosa entre dos artistas, y la pasión desbordada de tres años de romance entre la italiana Tina Modotti y el estadunidense Edward Weston.

La relación sentimental y profesional entre ambos fotógrafos es un recuento histórico. La colección refleja el trabajo que ningún otro artista había hecho: desviar la lente a la sociedad, la pobreza y el arte abstracto. Fascinación Modotti-Weston llega a Monterrey con el apoyo del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.

Durante los años que Weston compartió el trabajo y el amor de Tina, él mismo estaba cambiando su manera de ver el arte de la fotografía. Edward Weston era un fotógrafo reconocido y Tina Modotti apenas era parte del ambiente artístico.

Gonzalo Ortega, promotor y crítico independiente, ejerce como curador en jefe del museo MARCO Monterrey desde 2012, y en entrevista para Telediario Digital nos habla sobre la colaboración e influencia de ambos artistas a la hora de captar una escena.

Acerca de Fascinación Modotti-Weston

Se llama así porque se dirige a dos tipos de fascinación. La primera es la fascinación que tenían por México y la fotografía, por retratar la realidad de México en los años veinte. La segunda fascinación más importante para la curadora, que es Sylvia Navarrete, es la fascinación que existía ellos dos por el romance que mantuvieron durante tres años en la ciudad de México.

Acerca de Fascinación Modotti-Weston
Acerca de Fascinación Modotti-Weston. | ESPECIAL

La influencia del maestro a la alumna

Cuando Tina Modotti viaja de Italia a Estados Unidos con su familia no se imaginaba que sería una artista reconocida. Posteriormente se convierte en la asistente de Edward, un  fotógrafo con cierto renombre, y se escapan a México con el único objetivo de fotografiar.

Edward Weston ya era una persona muy reconocida en Estados Unidos. Sale de un movimiento de artistas que se llama Pictorialismo, pero en México, él lo lleva a un nivel mucho más profundo, muy distinto.

Edward Weston inicia como el maestro y en un momento ella deja de ser su alumna. De hecho la exposición lo marca un poco así. No era nada más la relación de maestro-alumna  o la relación amorosa, sino que en algún momento dado ella comienza a producir unas piezas con una enorme calidad que no le piden nada al trabajo de Weston.

Entre lo abstracto y la realidad

Edward tenía una pasión por las formas, por retratar no tanto las situaciones comunes, sino encontrar aquello insólito. De tal manera que te puedes encontrar algunas fotografías de pimientos. Mientras que el enfoque de ella es muy social, mucha dirección hacia el ser humano. Mucho hacia el compromiso que ella siente con los que más lo necesitan.

Ella no podía retar y no sentirse comprometida. Hay imágenes muy bellas, extremadamente poéticas, con unos encuadres muy especiales que evidentemente no tenían el objetivo periodístico o documental, se nota un encuadre muy especial, un manejo de la luz increíble, pero sobre todo un manejo técnico. Ahí es donde ellos dos verdaderamente se imponen en México, porque tienen un conocimiento pleno.

Ambos tienen un desarrollo técnico como fotógrafos impresionante, pero tienen una diferencia de tiempos y trabajos (…) encuentran a un México con muchas carencias, con mucha desigualdad social, tristemente no hemos podido sobrepasar eso a pesar de tantos años, pero es un contexto que les da muchísimo. No solamente a ellos como artistas, sino que además como sociedad todo está a flor de piel por la experiencia tan terrible.

Los escándalos

Él estaba casado y tenía hijos, pero aun sabiéndolo se aventuran sin saber cuánto iba a durar su relación (...) Edward hace muchos retratos de Tina Modotti, que son escándalos hasta cierto punto para el momento histórico, por los desnudos, pero con una intención absolutamente artística.

Es una cuestión de la luz, de cómo reacciona sobre diferentes superficies. En este caso era la piel. Sí hay algo de seducción en las imágenes  pero que tiene más que ver con una experimentación de la forma.

Modotti y Weston cubren una gran cantidad de aspectos que no se habían explorado en la fotografía, en el arte en general, y es maravilloso poder tener una exposición que se refiera a esta relación de manera tan específica.

Los escándalos Tina Modotti
Tina Modotti. | ESPECIAL

La exhibición fotográfica

La exposición contiene la mayor parte de las fotografías que las lentes de los artistas captaron en su estancia en México (1923-1926). A pesar de llegar a un México muralista, ellos llegan con una visión distinta, desarrollan su línea creativa de una manera muy independiente.

En el catálogo habrá más de 82 imágenes. No son todas las imágenes se podrán ver en Monterrey y posteriormente en el Museo de Arte Moderno, porque como son impresiones de época, vamos a tener la foto que ellos tocaron, que ellos sumergieron en los químicos y tienen unos criterios de conservación muy fuertes.

La exhibición fotográfica
Colección de 82 fotografías. | ESPECIAL

El papel se tiene que cuidar mucho. Entonces, algunos coleccionistas las prestaron solo para una sede. No hubo problema porque por suerte muchos coleccionistas han conservado muy bien las imágenes, entonces algunas piezas se encontraron copias y otras no. Lamentablemente se tuvo que hacer una especie de balance.

El catálogo retracta la totalidad de las dos selecciones. Es una edición en la que las imágenes se podrán apreciar en su tono original. A pesar de que las fotografías fueron tomadas en blanco y negro, el álbum se realizó a color para poder la retratar esa situación de la época.

Colección en casa

El catálogo tiene textos muy buenos como el de Sylvia Navarrete, directora del Museo de Arte Moderno,  especialista en arte mexicano y europeo, Tomás Surian, un experto que hace un análisis de Nahui Olin desde la lente de Edward Weston, y por supuesto la colaboración de Elena Ponitowska. Ella accedió a escribir un texto para nuestro catálogo donde narra la relación de los dos artistas. Y de cierta manera Elena Ponitowska se mete a una época histórica y feminista.