MARILÚ OVIEDO
10 de agosto de 2015 / 08:52 a.m.

Monterrey.- El uso indiscriminado del claxon por querer avanzar rápido, camiones con motores viejos y locatarios con bocinas a alto volumen son sólo algunos de los ingredientes para que el centro de Monterrey tenga contaminación auditiva.

Según la Organización Mundial de la Salud el ser humano puede soportar 55 decibeles sin provocar ningún daño a la salud, esto está muy alejado de la realidad que se vive en el centro.

Un grupo de especialistas en acústica de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la Universidad Autónoma de Nuevo León acudieron al centro de Monterrey para medir el ruido.

Los ingenieros tomaron muestra con el sonómetro. En este cruce frente a la Alameda Mariano Escobedo se alcanzaron los 84 decibeles.

"Alcanzamos niveles por arriba de los 84 decibeles producido por el ruido típico de los camiones, de los motores, el ruido producido por los neumáticos con el pavimento y los claxon que activan los automovilistas", expresó el ingeniero Carlos Lara.

Una vez que terminaron la medición en la Alameda se dirigieron a la calle 5 de Mayo y Garibaldi, el sonómetro alcanzó picos de hasta 90 decibeles. Mientras que en la avenida Juárez y Morelos llegó a los 86 decibeles.

Los especialistas aseguraron que en horas picos los decibeles pueden ser más altos.

La Norma Oficial Mexicana 011 relativa a las condiciones de seguridad e higiene en los centros de trabajo donde se genere ruido, señala que los trabajadores no pueden estar expuestos a una dosis de 90 decibeles durante 8 horas, pero desafortunadamente no se ha legislado en el caso de ruido producido por el tráfico.

"No está legislado en todo el país hay normatividades que se aplican para las industrias, emitidas al exterior e interior para sus empleados, pero no por esto por el ruido producido por el tráfico", comentó el ingeniero Carlos Lara.

El ingeniero dijo que en México no existe un centro de investigación dedicado al ruido ambiental. Una de las soluciones para mejorar los niveles de ruido sería el modificar el sonido de los motores de los camiones y regulación de los locatarios.

"Yo podría decir que es un tema de desconocimiento, ignorancia de lo que puede producir efectos de ruido tan elevados, es algo que no es un dolor muscular o algo que lo podamos detectar si no es que es algo que nos va a traer problemas más adelante si nos exponemos a estos niveles de ruido" declaró.