MARILÚ OVIEDO
10 de julio de 2015 / 09:47 a.m.

Monterrey.- Originaria de una comunidad de Temascalcingo en el Estado de México, una familia Mazahua, que significa "gente del venado", se estableció en Nuevo León con el sueño de superarse, y el patriarca de la casa asegura que lo han logrado.

Artemio Martínez llegó al Estado hace 17 años. Actualmente vive con su familia en la colonia Arboledas de San Bernabé en Monterrey. Sus vecinos son 24 familias Mazahuas, y toda la cuadra se dedica a la misma actividad comercial: la venta de flores.

"Mi meta era nada más de ida y pasada, pero ya hice mi vida en Nuevo León, puesto que conocí varios estados de la república entre ellos Guadalajara, León, Chihuahua y mi destino final Monterrey, aquí me quede", comparte Artemio.

Su inicio en Monterrey fue difícil, era un mundo totalmente diferente, especialmente por el clima y la discriminación.

La familia Martínez, al igual que muchas otras, empezó su aventura regia en los cruceros. Hoy, Irene Romero, la madre de familia, recuerda con voz entrecortada los días que ofrecía semillas, aguas y jugos en el Fraccionamiento Bernardo Reyes.

"En un principio te miraban de abajo hacia arriba y te decían pues lo que es: María. Y era totalmente batallar, no teníamos transporte, íbamos en camión, y tú sabes que un bebé atrás y la tina adelante era difícil", dice Irene.

Familia Mazahua
Artemio Martínez dice que los Mazahuas viven en comunidad para conservar sus costumbres y que los niños aprendan la lengua materna | MARILÚ OVIEDO

La filosofía de los Mazahuas es clara, si las autoridades le dan apoyo como un pie de casa lo aprovechan, pero no se quedan sólo extendiendo la mano.

"Somos una comunidad que sabe trabajar, las comunidades sabemos trabajar, pero no hay que demostrarlo con palabras, sino que hay que ir a los hechos, y en este caso la clara muestra. Cuando llegue a Monterrey sin nada y con 17 años aquí gracias a Dios tengo la casa que sigo pagando y ver a mis hijos que estudian es un gran logro para mí", menciona Artemio.

Los Mazahuas prefirieron vivir en comunidad para conservar sus costumbres y que los niños aprendan la lengua materna.

"Hay unas cosas que sí te lo hablan, pero sí entienden lo que les dices. Pero no quieren hablar mucho porque ya vez en la escuela a unos les da pena".

Familia Mazahua
Irene recuerda con voz entrecortada los días que ofrecía semillas, aguas y jugos en el Fraccionamiento Bernardo Reyes | MARILÚ OVIEDO

César, uno de los tres hijos de la familia Martínez, afirma que en un futuro le gustaría ser ingeniero o arquitecto, sabe que para ello se requiere de esfuerzo y quizá él, a diferencia de sus padres, sí tenga la oportunidad de lograrlo.

Para él, quien critica a los indígenas es porque desconoce las tradiciones y afirma sentirse orgulloso de sus padres.

"Quien no progresa es porque no trabaja y las oportunidades las hay, quien viene a trabajar aquí hay trabajo y quien viene a aflojar, pues a qué viene, mejor que se quede en el pueblo", comparte Artemio entre risas.