MARCELA PERALES @marce_reportera
1 de febrero de 2017 / 08:03 a.m.

MONTERREY.- La Colonia Independencia es sin duda un icono de Monterrey, y aunque es señalada como una zona conflictiva, también es considerada como la cuna del zapatero.

En el siglo XIX había más de 2 mil zapateros que llegaron de toda la República Mexicana. Hoy, solo quedan unos cuantos y uno de ellos es Don Rogelio Reyes, que lucha por mantener vivo este oficio.

“En sus inicios eran pequeños talleres, después fue floreciendo de tal manera que aquí en la colonia se establecieron poco a poco tres o cuatro fabriquitas", dijo Rogelio Reyes.

“Creemos que fue porque el zapato chino empezó a invadirnos con sus productos, sobre todo el calzado, la ropa, mucha gente dejó de fabricar zapato”, mencionó.

Don Rogelio es originario de León, Guanajuato, tiene 71 años y desde los nueve se lo trajeron a Monterrey para trabajar como zapatero.

Vivió la transición del oficio actualmente en extinción. Él ve ahora las ambiciones de los jóvenes, y aunque acepta que son buenas, él no se arrepiente de su trabajo, pues las satisfacciones son infinitas.

“Soy muy feliz porque tengo muchas satisfacciones de agradecimiento por parte de las personas a las cuales yo les produzco zapatos y soy feliz porque no se me termina el trabajo, siempre tengo trabajo, gracias a Dios siempre tengo trabajo”, dijo.

“Me han hablado por teléfono, han dicho 'Don Rogelio de veras se lo agradecemos porque su trabajo es muy valioso y así quisiera que le dijeran a los demás', pero ya los demás ya no viven, muchos ya fallecieron, otros están en sillas de ruedas, muchos están enfermos”.

Este es el común denominador de quienes se dedican a un oficio, el amor hacia él mismo.

Especialistas estiman que sí pueden terminarse, pero también, pueden ser un área de oportunidad en el futuro, si una nueva generación decide retomarlos.

“Qué va a pasar el día que mañana que yo necesite que me lustren unos zapatos, porque si yo lo hago no lo hago bien, pues no va a existir alguien que lo haga”, señaló Patricio González, psicólogo laboral.

“Qué va a pasar mañana con los pocos zapateros que queden, con los pocos relojeros que queden, van a tener el trabajo de todo un país, de toda una sociedad”, agregó.

La socióloga Lylia Palacios señala que una de las maneras para conservar este oficio no es precisamente ejerciéndolo, sino apoyando a quienes están en una lucha constante por conservarlo.

“Creo que mucha gente empezaría a ver qué tiene a lado, qué oficios hay por mi casa, qué tengo cerca, que en lugar de irme al supermercado, lo puedo comprar por aquí".

“Implica una toma de conciencia, implica vernos como sociedad, implica ver hacia dónde vamos, de qué nos estamos perdiendo", dijo.

Rogelio Reyes afirma que día a día ha aprendido algo nuevo de su oficio, en el cual espera seguir hasta sus últimos días de vida.

“Cada día aprendo cosas nuevas, yo no sabía hacer muchas cosas que hago ahorita”, dijo.

“Mientras Dios me dé licencia yo creo que voy a morir feliz, tranquilo y siendo zapatero”, puntualizó.