3 de febrero de 2014 / 07:32 p.m.

Monterrey.- A raíz del asesinato a balazos de su hija Laura Elena Falcón Hernández, hace un año y cuatro meses, la vida le cambió por completo a su padre Mauro Falcón Pérez.

Él tiene 65 años de edad, vive en un tejabán que se está cayendo en la calle Privada José Justo Corro 2203, en la colonia Talleres, en Monterrey.

¿Pero porqué le cambió la vida?...pues porque él ahora es padre, madre, abuelo y amigo de sus dos nietos: Christopher Mauricio y Laura Yuliana, de 11 y cinco años de edad, respectivamente, hijos de su hija a quien mataron un 12 de octubre de 2011 allá por la colonia Pablo A. de la Garza.

Ella se dedicaba a vender ropa y ese día, una mujer de nombre Alondra, alias "La China", fue por ella porque iba a un trabajo y ya no regresó, por lo comenzó la búsqueda hasta el cansancio.

Ahí comenzó el "calvario", porque el padre biológico de los niños jamás se hizo cargo de ellos y los abandonó, el abuelito de los niños es viudo y no tiene dinero.

El DIF lo ayudó durante sólo tres meses con 300 pesos para cada niño y jamás volvieron.

El pequeño va a la escuela y la niña al kínder, pero a veces no hay ni para comer, pero aún así, Mauro no se doblega y continúa viviendo en ese tejabán desde hace más de 40 años.

Juguetes viejos, ropa sucia, piso de tierra, aparatos electrónicos antiguos, un gato, una perrita, enfermedades, es lo que rodea a don Mauro y sus dos nietos.

Vive en el abandono, sin que nadie lo visite porque Laura Elena era su única hija y le dejó a sus dos pequeños.

El poco dinero que obtiene Mauro no es para él, sino para sus nietos. El anhelo de Christopher Mauricio es la colección de monitos de Tigres y la pequeña una muñeca y ropa, mientras que el de su abuelito, que se arregle lo de su pensión.

Por lo pronto, el crimen de Laura Elena sigue impune, el futuro de los niños es incierto y don Mauro sólo pide a Dios fortaleza para seguir con ellos, hasta el último día de su existencia y que sean unas personas de bien para la sociedad.

Si usted desea ayudarlo no dude en ir a su casa a la colonia Talleres o hablarle al teléfono 19-50-28-65, porque la verdad, vive en la extrema pobreza junto con sus nietos...perdón, sus hijos.

Iram Oviedo