MARCELA PERALES
12 de enero de 2016 / 11:10 a.m.

Monterrey-. Álan tenía 17 años y fue el primer adolescente transgénero en Catalañuna, España, en obtener un cambio de identidad. Al no ser aceptado y no soportar las burlas, se suicidó la noche del 24 de diciembre; su madre calificó su muerte como un crimen social.

Pero el suicidio del joven de 17 años no es una realidad lejana de México y Nuevo León.

Carlos, nombre ficticio de un joven transgénero, compartió su testimonio, en el que señala lo difícil que es enfrentar a una sociedad que no está preparada para aceptar a personas de su condición.

"Yo lo que quería era vivir, vivir lo que soy. Cuando estás pequeño, tus papás te dicen lo que está bien o lo que está mal, y a mí me decían niño, y como mi mamá se enojaba, yo pensaba que estaba mal", recuerda.

El joven, que nació siendo mujer, explicó que desde los cuatro años comenzó a manifestar un comportamiento variante de género, el cual fue difícil de enfrentar cuando creció.

"Nací con genitales femeninos y mi mente, mi forma de pensar y como me identifico, mi manera de pensar es del sexo masculino. A mí me compraban muñecas y mi mamá las terminaba coleccionando porque a veces ni las abría.

"Sí me sentía en depresión porque no sabía cómo ser yo mismo, me decían que yo soy este personaje, tienes que actuar como ese personaje y no hay manera que cambies ese personaje", comenta Carlos.

La sexóloga e investigadora del tema, Karla Urriola, explicó que, en la mayoría de los casos, los menores transgénero suelen ser rechazados por los heterosexuales, incluyendo a la propia familia.

Esta situación provoca, en muchas ocasiones, que el menor presente depresiones severas que los pueden llevar a tomar malas decisiones.

"Este cuestionamiento a lo que lleva es a miedos, temores, fricciones familiares; son pocas las familias que se meten en el proceso, cada vez vemos que hay mayor acompañamiento, pero regularmente lo primero es el rechazo", explica la especialista.

"Tenemos casos de 14, 13 años, alarmantes a nivel mundial, y las estadísticas en nuestro país no son visibles, justamente porque no hablamos ni del comportamiento variante del género, ni de los niños y niñas que están iniciando este proceso de transición", agrega.

La asociación Transamor estima que, en Nuevo León, el 50 por ciento de los adolescentes transgéneros ha intentado quitarse la vida; el 70 por ciento ejerce la prostitución por falta de apoyo económico; y el 20 por ciento termina, si acaso, la preparatoria.

Aunque existe el tratamiento de reasignación hormonal para cambiar de sexo, en el Estado no existen leyes que permitan un cambio legal de identidad.

Por ello, con el apoyo de su familia, Carlos viajó al Distrito Federal para poder realizar los trámites necesarios para el cambio de sexo.

Previo a dicho procedimiento, ya se había sometido a un tratamiento hormonal para el bloqueo de estrógenos y la inyección de testosterona.

"Primero es la voz, la voz es lo primero que cambia al mes, mes y medio. Poquita barba y mucho cabello", cuenta.

Al contar con las características físicas de un hombre, el proceso legal en la Ciudad de México tardó unos tres meses para que la identidad deCarlos concordara con su físico.

"Es el acta de nacimiento, el CURP, y ya con eso modificas todos los papeles".

El cambio legal de sexo le permitió al joven poder estudiar, concluir sus estudios y desarrollarse profesionalmente.

Sin embargo, los especialistas señalan que quienes no cuentan con dicho apoyo, tienden a reprimir su identidad y tratan de encajar con los protocolos marcados por la sociedad, cuestión que, al paso del tiempo les perjudica aún más.