26 de agosto de 2014 / 02:16 p.m.

MONTERREY.- "Aunque es difícil soportar la pérdida de un hijo, quizás en su honda pena sirva de algún alivio saber que hay corazones que comparten ese dolor", son las palabras que reza una pequeña tarjeta con la imagen de Rubén Morales Castillo, una de las víctimas del atentado al Casino Royale aquella tarde del 25 de agosto de 2011, pero para su padre, Alejandro Morales, el duelo es permanente y nada lo reconforta.

A tres años de la tragedia donde 52 personas murieron, Alejandro tiene el mismo dolor en su corazón como cuando a través de la televisión se enteró que varios hombres armados habían ingresado al casino para amenazar a los clientes y trabajadores, mientras que otro grupo de delincuentes rociaba gasolina y prendía fuego desde el exterior del centro de apuestas.

Rubén, de 19 años, tenía una hora de haber pisado el casino. Apenas unos días antes había solicitado trabajo como mesero, y el 25 de agosto se presentó a laborar por primera vez. Cuando salió de su casa lo último que dijo fue "papá ya me voy a trabajar me va a ir muy bien, nos vemos en la noche", y se despidió con un beso.

Rubén Morales había salido meses antes de su natal Querétaro, acompañado de su padre, en búsqueda de mejores oportunidades laborales para cumplir uno de sus sueños.

"Él quería trabajar y progresar para irse a España a estudiar, pero ya no le alcanzó el tiempo, pensamos que aquí iba a haber más oportunidades, pero no fue cierto" (…) hay mucho duelo, mucho. Yo no sé cuándo podré superar esto, pero de momento sigo sintiendo lo mismo que hace tres años", comentó Alejandro con voz entrecortada y lágrimas incontenibles.

NO GUARDA RENCOR

A pesar de haber perdido a su único compañero, Alejandro asegura que desde que ocurrió el desafortunado evento en el Casino Royale lo único en que piensa es en las alegrías que vivió junto a su hijo.  Asegura que la justicia terrenal no le interesa ni lo que el Gobierno ha hecho con relación a este caso, pero ansía la justicia divina para los responsables de la tragedia.

Durante varios meses, Alejandro Morales intentó seguir con su vida en la capital nuevoleonesa, pero finalmente decidió mudarse de nuevo a Querétaro y así vivir lejos de las calles y los lugares que le recuerdan que su "niño Rubén" ya no está a su lado.

MONUMENTO, UNA BURLA

La tarde de este lunes, al cumplirse el tercer aniversario del atentado, familiares de las víctimas se reunieron en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen ubicada en la avenida San Jerónimo, a unos metros del casino; ahí celebraron una misa presidida por Monseñor Miguel Neftali González, quien llamó a los deudos a asumir una actitud "saludable" ante la tragedia, aceptar los hechos, pero no ignorarlos ni ser indiferentes ante ellos.

"Hay que aprender a vivir con la ausencia y construir un sentido de existencia (...) buscar la justicia  y la verdad y continuar con su misión en la vida", pronunció el sacerdote en su homilía.

En primera fila Alejandro abrazaba una fotografía de su hijo, y en varias ocasiones se unió en abrazos a su hermana y demás familiares de víctimas. Tras concluir la ceremonia religiosa, los deudos caminaron rumbo al Casino, ignorando en su caminata el memorial "Tu Vida" construido por autoridades estatales casi a una cuadra del lugar de los hechos.

"Es una burla, ese mini monumento es una burla para los deudos y para los fallecidos, queremos algo más grande, que sobresalga como el evento trágico, a nivel nacional, mucho más grande que lo que lo hicieron", señaló Alejandro al referirse a la obra.

Su opinión la compartieron el resto de los familiares quienes aseguran que el proyecto original contaba con 12 metros de altura y dos jardines del camellón de ancho y no 1.40 metros como finalmente quedó.

La marcha terminó en la puerta del casino, donde colocaron arreglos florales junto a las cruces con los nombres de las víctimas que hace un año fueron ubicadas en uno de los barandales exteriores del centro de apuestas, que hoy sigue luciendo abandonado y con las marcas que el fuego dejó en el interior y parte de la fachada.

INDEMNIZACIÓN CASI IMPOSIBLE

Para Alejandro, como para la mayoría de los deudos, acceder a la indemnización de 100 mil pesos por familia que corresponde al seguro con que contaba el Casino ha sido una tarea más que difícil, pues los procesos son tardíos y  complicados.

"Sí estoy interesado, pues es un beneficio que necesito, yo soy pensionado, tengo 61 años y estoy muy mal de salud, tengo diabetes y he sufrido dos infartos desde lo que pasó con mi hijo, entonces yo no tengo quien me mantenga. A mí no me han hecho llegar información ni he acudido a reuniones, siempre ponen trabas y los protocolos son largos, yo vivo en Querétaro y no puedo venir a realizar los trámites.  Si se diera ese apoyo seria sensacional, pero yo lo veo muy lejano", mencionó.

A sus 61 años sobrevive con una pensión de dos mil pesos por lo que le resulta complicado viajar constantemente desde Querétaro hasta Monterrey para seguir con los trámites. Además, aseguró que no tiene certeza de a quién acudir para lograr concluir esta tarea, pues no existe una verdadera comunicación entre autoridades y familiares.

FOTO: Adriana Dávila

ADRIANA DÁVILA