JOEL SAMPAYO CLÍMACO
7 de febrero de 2016 / 03:08 p.m.

Monterrey.- A sus casi 11 años, Rodolfo parece tener más habilidades que los niños de su edad...

Ha ido superando los obstáculos que le impone el Asperger, una condición enmarcada dentro del espectro del autismo.

Las dificultades para comunicarse y otras características propias de ese síndrome parecen ir quedándose atrás y mucho tienen que ver las terapias, dice su madre Zoraya Tanguma.

Rodolfo Emiliano Padilla Tanguma estudia quinto año de primaria y a pesar de que no hablaba ni socializaba como los niños de su edad, desde los tres años comenzó a aficionarse del acordeón. Sus maestros detectaron la irregularidad en su conducta y sus padres inmediatamente entraron en acción.

Aquella condición de aislamiento que los caracterizó en su niñez tiene un nombre: síndrome de Asperger, en honor al pediatra austriaco Hans Asperger que en 1944 publicó en una revista en Viena una descripción de un trastorno en la conducta que englobó dentro del espectro del autismo.

Habilidades motrices reducidas, dificultad para comunicarse y obsesión a sus temas de interés, entre otras características.

Pero bajo una aparente torpeza puede esconderse un coeficiente intelectual mayor al promedio. Tan sólo hay que encontrar sus áreas de interés.

Algunas celebridades pudieron ser casos asperger su infancia. Entre ellos Vincent Van Gogh, Wolfgang Amadeus Mozart, Albert Einstein, Ludwig Van Beethoven y Thomas Alba Edison, reconocidos genios en las artes, en la ciencia, en la música, pero que en sus edades tempranas parecían ser distraídos y antisociales.

Un lejano parentesco con el legendario acordeonista Antonio Tanguma pudo haber influido en el gusto de Rodolfo.

Cursos de músico, terapias con caballos, colaboración de sus maestros y el apoyo decidido de sus padres ha sido determinante en los logros obtenidos por Rodolfo.