MARCELA PERALES
13 de enero de 2016 / 02:07 p.m.

Monterrey.- Después de los dos testimonios que se dieron a conocer en TELEDIARIO, especialistas señalan que la sociedad todavía no acepta a las personas transgénero.

La endocrinológa Nora Rodríguez señala que no porque un menor guste de objetos del sexo contrario, ya es transgénero, sino que deberá mostrar actitudes de manera permanente y estar acompañado por diversos especialistas que confirmen su condición.

"Los menores no deciden ser o tener esta condición, es una condición con la que se nace. Dentro del útero, cuando está en etapa gestacional, ya existe una discordancia entre el sexo con el que se nace o el género que se siente (…) No se lo van a quitar", detalla la especialista.

En Monterrey existen casos documentados de menores cuyos padres han accedido a un cambio de sexo para su hijo o hija antes de la pubertad, tratamiento de Reasignación Hormonal.

"La primer fase es el bloqueo. Se bloquea a nivel del cerebro, a nivel central para que no exista esa cascada de hormonas y por lo tanto bloquee los cambios de las características sexuales (…) Después lo someten al tratamiento cruzado.

"Se dan hormonas contrarias a lo que es su sexo biológico para que con esto inicien cambios de características sexuales deseadas o sentidas por el menor: esta etapa ya es irreversible.

"Es cierto que el menor podrá ser sometido a éste tratamiento hormonal, sin embargo la familia también deberá considerar los riesgos que esto conlleva, lo explican los especialistas".

En el caso del tratamiento cruzado, aclara la especialista, el mayor riesgo que se tiene es con los estrógenos, debido a que por su efecto secundario pueden producir una trombosis venosa.

Un tratamiento hormonal va desde los mil 600 pesos en delante y de por vida, mientras que el costo de una cirugía en México para cambiar de sexo supera los 200 mil pesos.

Los expertos señalan que en muchas ocasiones los menores no están preparados psicologicamente para un cambio, es por eso, que son los padres de familia los responsables de la decisión y tratamiento adecuado para el menor.