MARCELA PERALES
27 de abril de 2015 / 09:29 a.m.

APODACA.- Es el crucero de las avenidas Concordia y Afganistan, en el sector de Metroplex en Apodaca.

A las dos de la tarde, Francisco Martínez Caballero pudiera estar haciendo la tarea o tal vez jugando, pero tiene que trabajar.

- ¿Qué pasa si tu no le llevas el dinero de los empalmes a tu mamá? "Mmm, pues ya no tenemos que comer".

Su padre trabaja de noche, su madre hace empalmes para vender. A sus nueve años es el mayor de cinco hermanos, los cuales enfrentan una triste realidad, si Paco no logra vender el producto.

- ¿Y para que los vendes? "Para tener dinero para la leche de mi hermanito", asegura el menor.

Está consciente de los riesgos, aún así lo hace por su familia y hasta se preocupa por detalles. Toma una flor del jardín de una vecina y después de la venta se la llevará a su madre.

Francisco Martínez
Francisco Martínez

"Aquí si me puedo perder porque no conozco".

En la cabeza de Paco no todo es malo. Tiene sueños que hacen brillar sus pupilas y dibujan una sonrisa en su rostro: "quisiera ser millonario", asegura.

- ¿Cuál es tu comida favorita? Pizza, contesta entre risas.

Tal vez para muchos nos resulte normal este tipo de platillos, pero para Francisco comer pizza representa un sueño.

La última cifra del INEGI en el 2011, arroja que en México hay aproximadamente tres millones niños y adolescentes de cinco a 17 años que realizan alguna actividad económica, de los cuales 68 por ciento son hombres y 32 por ciento son mujeres.

En estadística, la mayoría de ellos lo hace en primer lugar por apoyar en su casa, para pagar su escuela o para aprender un oficio.

De los niños que en su trabajo cargan algún objeto pesado el 25 por ciento mencionó haber sufrido dolores de espalda o musculares y el tres por ciento ha tenido heridas, cortadas o fracturas.