MARCELA PERALES
27 de julio de 2017 / 08:48 a.m.

MONTERREY.- En su juventud, Rebeca se dedicaba a ser “nana” de bailarinas, es decir, su trabajo consistía en ser asistir a las bailarinas de los table dance.

Durante ese tiempo logró percatarse del comportamiento de los clientes, quienes trataban a las chicas como esclavas, bajo el consentimiento de sus padrotes, tratantes o encargados del establecimiento.

“A mí me tocó ver un caso así, de una de las muchachas, pero a ella la maltrató un cliente, la maltrató y tuvo que hospitalizarse ella. De hecho yo estuve todo el tiempo con ella porque si la maltrato”.

De repente uno que otro cliente si les exigía cosas de más. ¿Cómo que cosas? Que se drogaran, se las querían llevar, pero ahí no estaba permitido”, dijo la mujer bajo el anonimato.

Rebeca reveló que muchas algunas de esas chicas eran víctimas de trata de personas con fines de explotación laboral.

No solo era obedecer a su victimario, sino también al comprador.
“Llegaba esa persona (el cliente) y si obligaban a las chicas a que se metiera con él, porque él pagaba.

Ya después ellos iban, escogían a las muchachas y se las llevaban y las regresaban al otro día, o a los dos días”, dijo.

Aunque no existe un estudio detallado o conciso del perfil del cliente, el investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Arun Kumar Archaya, estima que el cliente puede ir desde los 12 hasta los 70 años de edad.

Estos últimos suelen comprar a la chica para una compañía y no necesariamente para mantener relaciones sexuales. 

Por otro lado, el IINSO indica que las chicas tratadas en el Estado también son trasladadas a Estados Unidos para los clientes extranjeros que las esperan en la frontera.

En algunas ocasiones también son llevadas al continente europeo, donde suelen cotizarse bien las menores mestizas e indígenas.

“El fin de semana vemos mucho movimiento de Matamoros hacia Nuevo Laredo o hacia Reynosa. Estas personas se van ahí para ser explotadas, porque no pueden cruzar la frontera y son explotadas por parte de los clientes de Estados Unidos.

Es una ciudad de tránsito y de destino, es una ciudad de distribución de las víctimas hacia Estados Unidos y hacia Fronteras”, explicó el investigador.

La Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, promovida en el 2012, no contempla castigos para el cliente, a diferencia de otros países como Suecia, Noruega, Irlanda, Canadá y Francia, en donde el comprador es sancionado las primeras dos veces y a la tercera pisa la cárcel.

El artículo 10 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, contempla otros motivos como la esclavitud, la condición siervo, la mendicidad forzada, las adopciones ilegales, el matrimonio forzado, el tráfico de órganos y la experimentación biomédica sin consentimiento.

Las sanciones para quienes incurran en el delito van de los 15 a los 30 años de cárcel.

Según la página oficial de la Procuraduría Estatal, en Nuevo León se han presentado solamente 14 denuncias del delito de trata de personas, en los últimos cinco años.

mmr