GIOVANNA ROJAS | MILENIO
24 de octubre de 2016 / 07:43 a.m.

MONTERREY.- El ser una entidad altamente industrial, no sólo le ha traído a Nuevo León grandes beneficios en su economía, sino también ha afectado la salud de los regiomontanos.

Datos del Inventario Nacional de Emisiones de México señalan que al menos el 62 por ciento de las partículas contaminantes PM10 en el área metropolitana de Monterrey, provienen de fuentes fijas, como lo es la industria.

Guillermo Martínez Berlanga, del Comité Ecológico Pro Bienestar, refirió que en la entidad existen actualmente 76 empresas consideradas por el Instituto Nacional de Ecología como de alto riesgo ambiental.

“La mayoría de las empresas son contaminantes, las que más dañan la calidad del aire son las que emiten metales pesados, como lo son el azufre, carbono, dióxidos y monóxidos”, dijo.

Y es que, de acuerdo a la red de monitoreo del área metropolitana de Monterrey, las normas de calidad de aire establecidas por la Secretaría de Salud son diariamente rebasadas por contaminantes emitidos, tanto por empresas como por vehículos.

La cantidad de contaminación que hay en Monterrey se encuentra en una situación alarmante, ya que un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud, en el cual se analizó la calidad del aire de más de 90 países, clasificó a Monterrey como la más contaminada de México al producir 36 microgramos de PM o partículas contaminantes 2.5 por metro cúbico, seguida por Toluca, la cual registró 22 PM por 2.5 metro cúbico.

Pero lejos de que las autoridades regulen a las empresas y armen un plan de acción. Lo anterior ha sido un problema que ha quedado en el olvido, o incluso acuerdos ya establecidos en el pasado con la industria han quedado en letra muerta.

La ecologista María de Jesús Mejía Marqueda señaló que durante la administración de Alfonso Martínez Domínguez se realizó un convenio con 20 empresas en el cual se estipulaba se tendrían que reubicar y en las que incluso se les consiguió un crédito a largo plazo para que pudieran construir la infraestructura de sus nuevas instalaciones.

“De estas 20 empresas que formalizaron mediante un decreto y un convenio su reubicación, ninguna de ellas se han reubicado, incluso han extendido más los límites de la extracción que están haciendo de la piedra caliza”, dijo.

Martínez Berlanga coincidió en el tema y señaló que, de acuerdo al estudio financiado por la embajada británica “Estrategias para acabar el cambio climático en Nuevo León 2005-2010”, se necesita crear un plan de acción con al menos 20 medidas.

“El estudio dice que para reducir mil 500 millones de toneladas de contaminantes de CO2 hay que establecer 20 medidas en cinco grandes rubros y para eso se necesita una inversión de 14 mil millones de pesos, pero al contrario, las autoridades no están destinando los recursos necesarios al tema ambiental”, dijo.