6 de febrero de 2014 / 02:38 a.m.

Monterrey.- Tres puntos cardinales de Monterrey enfrentan enormes embotellamientos por obras viales que han enfrentado obstáculos inesperados, y simplemente no se ve ni para cuando concluyan.

Hacia el Norte, dos puentes que permitirán conectar el tráfico de Universidad y Carretera a Colombia sobre la avenida Sendero, generan embotellamientos que hacen salir de quicio al automovilista más ecuánime.

Mañana, mediodía y anochecer son los periodos críticos para quienes se ven obligados a internarse en esa salida hacia la Carretera a Laredo y rumbo a Congregación Colombia, el único paso fronterizo con el que cuenta Nuevo León.

Ahora nos desplazamos al Sur, es Lázaro Cárdenas y Garza Sada, dos avenidas medulares, que sufren un estrangulamiento constante por la lentitud en la construcción de un paso deprimido que verdaderamente deprime a quienes intentan circular por ese rumbo.

 ¿Promesas de entrega? Tal vez antes de semana santa sean liberados tres carriles de cada sentido, pero los más optimistas pronósticos ven su conclusión para junio o julio.

Al oriente la Avenida Eloy Cavazos y las Américas cuentan con dos puentes joroba gemelos, que ya están siendo utilizados por encima, aunque detalles de jardinería, alumbrado y los pasos inferiores merecen tacha, y gorda, porque no se les ve todavía fecha para cortar el listoncito de inauguración.

Pero miremos ahora al poniente. En esta ocasión la Ecovía, la gran novedad, cuyos camiones en enchilado color han enfrentado a una división de opiniones sobre todo de automovilistas, quienes, desde que se supo del proyecto hace dos años, sienten vulnerados sus derechos de llegar a casa dando vuelta por la izquierda, pero ahora, por cederle el paso al flamante sistema de transporte, se ven obligados a realizar largos rodeos.

Y hablando de Ecovía, lo que podría pensarse era un carril con todo el derecho de vía para ella, como si se tratara del tren, sucede que, con la pena, no es así. Echando un vistazo desde el cielo al tramo donde se conectan Ruiz Cortines con Rodrigo Gómez y más adelante con la avenida Lincoln, nos percatamos que los camiones climatizados, ecológicos y con Internet incluido, tienen que padecer la semaforización, como cualquier mortal.

Está bien, diríase en aras de ser respetuosos de los derechos de los demás, pero lo que mueve a la reflexión son, quizá, los semáforos más cercanos entre sí en el Mundo.

Sucede que al cruzar Ruiz Cortines y Rodrigo Gómez hay un semáforo, y más adelantito, a la distancia de lo que mide de largo el camión, hay otro para que le dé turno para doblar a la derecha, sin embargo ahí se queda, bajo la sombra de las dovelas de la línea 1 del Metro, como muchacho castigado, en el rincón, esperando a que la luz verde le dé oportunidad de seguir por un camino, tapizado de críticas de sus malquerientes.

Joel Sampayo Climaco