12 de abril de 2014 / 10:55 p.m.

Monterrey.- Los regiomontanos que eran adolescentes en los años cincuentas recuerdan con nostalgia la tradicional plaza de la Purísima, enmarcada por las calles Hidalgo, Aldama, Padre Mier y Serafín Peña, justo frente a la Basílica que lleva su nombre.

En aquellos tiempos era obligado buscar un elote, un trole o simplemente pasear, pero en tiempos recientes, la plaza se ha convertido en una especie de mercado donde llegan comerciantes de todo México.

El rector de la Basílica de la Purísima, Jorge Rodríguez Moya, pretende retomar la mística de aquel barrio, y para comenzar, ha decidido realizar al aire libre todos los oficios religiosos correspondientes a la Semana Santa del 2014.

Y él mismo puso la muestra al encabezar con feligreses y colaboradores de esta comunidad el tejido de ramos para el oficio de la primera misa de Semana Santa.

El interior de la Basílica es impresionante por su audaz diseño, a pesar que su autor, el arquitecto Enrique de la Mora y Paloma se vio envuelto en una tormenta cuando parte de la ultraconservadora sociedad regiomontana y de algunos segmentos de la iglesia católica que la criticaron severamente, pero las voces en contra se disiparon cuando cuatro meses después de ser abierta al culto, en septiembre de 1943, su vanguardista construcción obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura.

Ya lo sabe, en Semana Santa Usted tendrá oportunidad de retomar la plaza de la Purísima. A pasear, a comer un elote, o a tener un encuentro espiritual.

 Joel Sampayo