GUSTAVO MENDOZA | MILENIO DIGITAL
30 de agosto de 2015 / 09:07 a.m.

Monterrey.- La antigua sede del Archivo General de Nuevo León (AGNL) es un reflejo de cómo una infraestructura cultural, pensada hace 30 años, ha llegado al máximo de su capacidad.

En plena canícula, las tinas para recuperar el agua filtrada en las instalaciones, ubicadas sobre Juan Ignacio Ramón entre Zaragoza y Juan Zuazua, son visibles en pasillos donde se depositan los documentos antiguos.

Aunque todo el acervo de la sección histórica del AGNL fue mudado a las antiguas oficinas del Parque Fundidora en 2009, la sección del Archivo Contemporáneo todavía está bajo las goteras donde se ubica documentación sobre registro civil y papelería del gobierno así como su sección de mapas y planos.

Hace semanas, el equipo de transición del gobierno electo, conformado por Javier Pro y Homero Cantú, dio cuenta de esta situación apenas el 18 de agosto reciente.

En voz de Romero Flores Caballero, director del Archivo General de Nuevo León, este acervo se mantiene por el apoyo del personal que ahí labora y se ha hecho patente ante las instancias correspondientes cuál es la realidad del archivo.

"Hemos hecho patente cuál es la realidad del Archivo, realidad que no empezó hace un año sino mucho antes. Hemos solicitado los apoyos que no hemos logrado", apuntó Flores Caballero.

Dependencia en rezago

La sede actual fue construida dentro del proyecto de la Macroplaza a partir de 1982. Desde un comienzo la sede tuvo su suerte en jaque, pues se levantó sobre lo que eran los antiguos ojos de agua del canal Santa Lucía y bajo las jardineras y fuentes de la plaza.

La actual sede tiene registros de cómo se trasmina la humedad, aun y que no sea temporada de lluvias.

A manera de mejorar un poco la perspectiva, se cambiaron las tinas de agua por maceteros con plantas.

Tampoco cuenta con medidas básicas para su conservación como circuito cerrado de seguridad, sistema contra incendio, control de temperatura y el mobiliario es obsoleto.

De igual forma, el abandono no es sólo en el área de infraestructura sino en el soporte tecnológico con el cual se brinde el servicio al público en general e investigadores.

"Las instalaciones y el equipo no responden al servicio que ofrecemos y al acervo tan importante que resguardamos aunque el servicio que damos tampoco es el más eficiente, pues las computadoras que tenemos aquí tienen hasta 12 o 15 años", reconoció el director Romero Flores Caballero.

En los últimos años se trabajó en la digitalización de las áreas del archivo Civil y de Resguardo, con un 93 por ciento de avance. En lo que respecta a la sección de Archivo Histórico, los trabajos han alcanzado un 63 por ciento de avance.

No iría a la Adolfo Prieto

Aunque en la reunión de transición se comentó la posibilidad de que el archivo Cívico y de Resguardo fuera trasladado a la escuela Adolfo Prieto, al interior del Parque Fundidora, esta idea fue desmentida por Flores Caballero.

"Yo creo que es imperativo el cambio de sede, es algo que estamos solicitando. Y no es que nos queramos ir a la Escuela Adolfo Prieto sino a otro lugar donde podamos custodiar bien lo que tenemos", expresó el funcionario.

La escuela Adolfo Prieto ya es sede del Archivo Histórico Fundidora desde el 2006, que se comprende mil 774 metros lineales de información.

Anteriormente se han mencionado otras sedes para el Archivo General de Nuevo León, como sería la Antigua Estación de Ferrocarriles o, incluso, la idea de construir un centro especializado para diversos archivos, sin embargo, todo ha quedado en planes.