sandra gonzáleZ
5 de junio de 2018 / 08:39 p.m.

BUSTAMANTE.- Bajo un techo de lámina, bañados en sudor, es como pasan las horas Agustino y Francisca en el rancho San Isidro, dentro del Ejido Francisco Villa en Bustamante, uno de los 11 municipios de Nuevo León declarados en estado de emergencia por la onda cálida.

"Ahorita no ha llovido, la tierra está seca, está bien dura", dice Agustino González.

Los últimos días han tenido que dormir a la intemperie y ahorrar el agua porque no hay viento que mueva el papalote para extraer el agua suficiente que de abasto a personas, gallinas, cabras, vacas y perros que habitan en este rancho ubicado a 15 kilómetros de la cabecera municipal.

Los habitantes se dedican a la ganadería y en menor medida a la agricultura, pero no lo hacen para una venta mayor sino para el consumo propio. 

"Nada más aguantar... ahorita como hay cosecha de mezquite con eso se mantiene", señala Don Agustino.

Hace seis años la sequía les mató la mitad de las vacas y cabras que tenían.

"Esa vez eran 265 cabras, se murieron 200", recuerda Francisca Castillo. 

El matrimonio reconoce que las condiciones climáticas cada vez son peores para el campo, quizás por eso ya sólo quedan 30 de los más de 100 ejidatarios que llegaron hace tres décadas.

"Antes sembrábamos frijol, maíz, trigo y ahora nadie siembra, todos vendieron las labores", señala Doña Francisca. 

Los ejidatarios revelaron que los apoyos económicos para el campo, que provienen de instancias federales disminuyeron de 3 mil 400 a 225 pesos de un año a otro, lo que agrava la situación. Y de los recursos de la declaratoria de emergencia no han visto nada.



dat