MARCELA PERALES
13 de septiembre de 2016 / 08:10 a.m.

MONTERREY.- Patricia González vivió en carne propia el desgaste de ver y cuidar a un paciente terminal, su madre.

La mujer señala que cuando a su mamá, Obdulia Ramírez, le detectaron cáncer, el diagnóstico de terminal fue a los pocos meses.

“Mi mamá se fue a bañar, se detectó unas bolitas en el pecho, se asustó, fue a consultar".

“Le detectaron que tenía cáncer en el pecho, cáncer de mama. Llego un momento en el que el médico me dice, señora, el cáncer de su mamá ya no tiene remedio. Su mamá ya está en etapa terminal, estamos hablando de un mes”

“Le daban medicamentos para ver el contraste, etcétera y mi mamá vomitándolo porque por el mismo cáncer avanzado ya no toleraba nada”.

“Al final cayó en coma, llega el enfermero y le quiere hacer estudios del azúcar, que le cortan tantita sangre, a mi mamá ya no le salía sangre y le seguía cortando”

La madre de Patricia falleció sin estar consciente y la última imagen que tuvo no era la que hubieran querido recordar sus familiares.

Con un dolor y exponiendo sus motivos, Patricia González estaría a favor de una Ley de Voluntad Anticipada, sin embargo existen otros sectores, como la iglesia que si bien aceptan este tipo de Ley, también exponen sus motivos.

“La iglesia lo que pretende es hacer entender que lo necesario debe de hacerse con respecto al final de la vida y tratar de encontrar la proporción a cerca de los tratamientos”, expresó el Doctor Raúl Garza Garza, Coordinador Laico de la Pastoral Arquidiócesana de la Salud.

El especialista señaló que los médicos deben agotar hasta el último recurso que brinde vida o calidad de vida al paciente y que ningún médico puede dar tiempos exactos, sólo estadísticos.

A esto suma, que dentro de la religión católica, además de los diagnósticos, también existen milagros.

“En alguna ocasión, me tocó el padre de un amigo al cual le diagnostiqué un cáncer de pulmón. Ocho años vivió este paciente sin tratamiento"

"¿Será un milagro? Algunos dirán que es un milagro"

En voz del médico biotectnista, la Arquidiócesis de Monterrey acepta que la Ley de Voluntad Anticipada, que brinda una muerte digna a través de la ortotanasia, es buena, por el hecho de que se respeta la voluntad del paciente.

Aunque hay otros sectores, como la Asociación Avance por los derechos de México, que lo consideran como eso, un derecho tanto para quien sufre la etapa terminal como para la familia que termina desgastada en todos los aspectos.

“Independientemente del tema religioso, es ético morir dignamente y es un derecho de morir dignamente y es un derecho que tú tienes”.

“Ya no hay una solución, no hay medicamento, atención o tratamiento, sigue la agonía y a ti como familia te duele verlo así", argumentó Laura Leal Guajardo, Presidenta de la Asociación.

La Ley de Voluntad Anticipada contempla atención tanatológica para quienes decidan tener una muerte digna.