19 de julio de 2014 / 02:07 a.m.

Monterrey.- El Padre Pedro Pantoja conoce el dolor y el sufrimiento de las personas, especialmente los niños, que han sido víctimas de la migración forzada en sus lugares de origen en Centroamérica.

Los ha visto llorar, después de recorrer cientos de kilómetros en la llamada “ruta de la muerte”, con el terror que implica el tren denominado "La Bestia" y todos esos obstáculos que tienen que sortear para alcanzar el "sueño americano".

El sacerdote de 70 años, párroco de la iglesia de la Santa Cruz, en Saltillo, y asesor de la Casa del Migrante de aquella ciudad, estuvo entre jueves y viernes en Monterrey.

En un templo católico de Ciudad Guadalupe participó en una reunión junto con un equipo internacional que busca estrategias a favor de los migrantes en la frontera Guatemala-Chiapas.

"A agilizar estrategias, por este momento tan cruel de crisis humanitaria en que está viviendo la migración forzada de los pueblos centroamericanos de Nicaragua, Honduras, El Salvador y Nicaragua", dijo Pantoja Arreola poco antes de abordar un autobús hacia la capital de Coahuila.

Este fin de semana deberá estar en la frontera sur para atender diversos asuntos relacionados con la migración.

"Queremos generar toda la protección de las comunidades indígenas, de esa parte de las comunidades, de esos pueblos, para ver en qué forma podemos instrumentar toda una estrategia y albergues para ellos”, comentó.

Debido a la crisis humanitaria que se vive en América Central, donde no hay empleo, educación ni oportunidades, la cifra de niños migrantes es hasta el momento de unos 70 mil, señaló el sacerdote.

"Que si sigue esta misma crisis humanitaria, dentro de uno o dos meses llegarán a 90 mil los niños que quieran o vayan a cruzar a Estados Unidos, a pesar de que hay toda una guardia paramilitar en la frontera del río Bravo".

El Padre Pantoja ha visto de cerca el rostro de la desesperación, de la tristeza y la impotencia que invade principalmente a los pequeños. El drama es verdaderamente increíble y alarmante.

"Es un camino sangriento: Atacados por el crimen organizado; a veces también por la corrupción policiaca.

Simplemente para que sigan viajando, cuando se suben a los trenes, el crimen organizado por lo menos les cobra 100 dólares", enfatizó.

Durante "La ruta del terror" muchos de los afectados sufren ataques graves, robos, violaciones, e inclusive la delincuencia organizada los obliga a adherirse… de no aceptar, son asesinados.

Es por eso que diferentes instituciones, tanto oficiales como asociaciones civiles, buscan materializar proyectos que eviten el éxodo, pero que provean de oportunidades y mejor calidad de vida a los hermanos centroamericanos.

"La propuesta ahorita de visas laborales en Chiapas, Campeche y lo que es también Tabasco. Nosotros queremos que México no repita el crimen de Estados Unidos, de expulsar a esos niños. ¿A dónde irán esos niños? A lo mismo: a la miseria, a la pobreza… a la violencia".

FOTO: Agustín Martínez

AGUSTÍN MARTÍNEZ