24 de septiembre de 2014 / 03:10 a.m.

Monterrey.- El rostro de la señora María Elizabeth Luna demuestra tristeza. Pero detrás de ese sentimiento, se nota el coraje, la rabia y la impotencia por haber perdido a una hija, de una manera tan atroz.

Al tiempo que maldice al asesino, ella pide todo el castigo y el peso de la ley contra el sujeto que destrozó su hogar: Jonathan Villarreal Rodríguez, de 30 años.

La señora recuerda el pasado 7 de septiembre, la fecha en que despareció Perla Rocío, su hija, joven de 24 años, madre de un niño de cuatro años de edad y de una bebé de apenas seis meses.

"Pues de repente él me habla y me dice que mi hija se fue, y que dejó la bebé y que se llevó un dinero. Cosa que nunca fue cierto; que nunca le creí", expresó Luna Tovares, quien radica en el municipio de El Carmen.

Durante las dos semanas de búsqueda, en la que colocaron fotografías de Perla en El Carmen, Hidalgo, Salinas Victoria y otros municipios, ella siempre sospechó de Jonathan.

"Siempre lo dije, que él siempre tuvo algo qué ver. Porque hubo muchas cosas: No me avisó luego luego; me avisó hasta el día siguiente. Y muchas cosas que dijo, que no eran cierto, de Perla, porque obviamente yo conocía a mi hija", reiteró.

El sujeto, con el que Perla Rocío García Luna vivió durante tres años, supo actuar bien, pero finalmente se entregó a la policía en Guanajuato, y confesó el homicidio.

El detenido relató que el 6 de septiembre, en su casa de la colonia La Noria, en El Carmen, estranguló a la joven.

Luego llevó el cuerpo hasta una brecha de Salinas Victoria, cerca de la comunidad de Mamulique, donde le prendió fuego.

"Llorando me decía: Yo estoy bien angustiado porque Perla no aparece. Jonathan, pues no; la tenemos que encontrar. Pues para mí fue una burla de él hacia mí", dijo.

Ahora la ama de casa tiene un fuerte resentimiento en contra del asesino de su hija.

Con ojos llorosos y la voz entrecortada, lo maldice y jura que, de tenerlo enfrente unos instantes, lo haría pedazos con sus propias manos.

"Pues nomás de quererlo ver y matarlo. Porque él sabía perfectamente bien lo que le había hecho a mi hija, y me vio la cara casi los 15 días. Y como le dije ayer a la Policía, cuando me dijeron: Aquí tenemos a Jonathan. ¡Ni me pongas con él, porque salgo sin uñas… porque lo mato!".

Ella advirtió que luchará por obtener la custodia de la pequeña de seis meses, que ahora está con los padres de Jonathan, pues no desea que ella viva en un ambiente hostil y violento.

"Que la bebé no se quede con ellos ni con la mamá (del supuesto homicida), ni con hermanos, con nadie de la familia de ellos. La niña no merece estar con gente como esa: gente loca, maniática", recalcó.

Desde su casa en El Carmen, Luna Tovares envía este breve mensaje al presunto asesino de su hija:

"Que va a pagar, y va a pagar. Tiene que pagar… de un modo u otro: ¡Tiene que pagar!".

Otros familiares de la víctima dijeron que ni siquiera vale la pena mancharse las manos de sangre por el ahora detenido.

Auguraron que él tendrá su castigo cada día cuando, en la cárcel, recuerde el hogar y el amor que tenía… y que él mismo se encargó de destruir.

FOTO: Agustín Martínez

AGUSTÍN  MARTÍNEZ