24 de febrero de 2014 / 03:17 p.m.

Monterrey.- Los penales del estado se encuentran a su máxima capacidad, ladrones, homicidas, violadores, gente relacionada con la delincuencia organizada, pero el secreto a voces es que son escuelas del crimen.

Desde hace años, Renace analiza el sistema penitenciario de Nuevo León. Su director, Martín Carlos Sánchez, es un convencido de que el estado equivoca la estrategia para readaptar a los miles de reos que ocupan las instalaciones del Topo Chico, Apodaca y Cadereyta.

La asociación estima que el índice de reincidencia delictiva ronda el 30 por ciento.

Esta problemática es multifactorial en opinión de organizaciones como Promoción de Paz, constituidos como tal desde el 2011, es de las pocas instancias que trabajan al interior de los 3 centros penitenciarios.

Su búnker está a unos pasos del Penal del Topo Chico y a la fecha, tienen mil 500 reos en programas de rehabilitación.

La apatía de las personas, las presiones de otros internos para continuar delinquiendo aun dentro del penal, las barreras económicas y falta de personal capacitado son algunos de esos factores que impiden la readaptación.

Consuelo Bañuelos, directora de Promoción de la Paz, estima que la reincidencia podría alcanzar niveles del 70 por ciento.

Y vaya que si el estado ha abandonado poco a poco sus penales, ya que voluntad existe pero hacen falta los apoyos.

Año Asignación

- 2012 895 millones de pesos- 2013 713 millones de pesos- 2014 609 millones de pesos

Uno de los reos con una historia impactante es El Avión, que estuvo preso 10 años por homicidio y hoy tiene una vida alejada del crimen, da su consejo.

Los organismos que trabajan con internos estiman que el 50 por ciento de los que se acercan a programas logran una readaptación. Muchos podrán reincidir, pero...

Cuando la readaptación falla, el 85 por ciento de los hijos de delincuentes invariablemente acabaran como sus padres.

Pese a ello, el aliento es que si hay vida después de los penales y el crimen.

Luis García