yadith valdez
26 de diciembre de 2016 / 04:23 p.m.

MONTERREY.- El Penal del Topo Chico se convirtió en una verdadera bomba de tiempo durante el año 2016, y en el primer año de Gobierno de Jaime Rodríguez Calderón, tras ser el escenario de masacres, riñas y hechos violentos que desencadenaron una serie de muertes, protestas de los familiares, así como el traslado de peligrosos reos a otros penales de Máxima Seguridad en el País.

El más sangriento de los capítulos se escribió durante la madrugada del 11 de Febrero, cuando un motín dejó un saldo de 49 muertos y más de 12 heridos.

La masacre se registró cuando un grupo de internos salió de sus celdas hacia los pabellones C2 y C3, para prenderles fuego, lo que desencadenó el motín que intentó ser controlado a balazos por parte de las autoridades, quienes actuaron tarde para controlar la situación.

Mientras el incendio alertaba a los reos, otro grupo de internos sometía a otros presos, para golpearlos y atacarlos con armas blanca en el patio del centro penitenciario, imágenes que fueron captadas por las cámaras de seguridad.

La noticia de la masacre alertó a los familiares, quienes se manifestaron enardecidos cerrando calles y avenidas y por algunos momentos, agrediendo a pedradas y golpes a los custodios y elementos de Fuerza Civil que resguardaban el acceso principal donde ingresaban las visitas.

A pesar de la magnitud de los hechos violentos, las autoridades estatales tardaron horas en dar a conocer la versión oficial de cómo ocurrieron los hechos y dieron a conocer una cifra errónea de víctimas mortales.

Un par de horas después, rectificaron la cifra de 49 muertos.

Para evitar otra masacre, varios reos de alta peligrosidad, considerados como los autores principales del motín, fueron trasladados de inmediato junto con otros internos hacia otros penales de Máxima Seguridad.

Las investigaciones transcurrieron y fue el 19 de Febrero cuando los directivos del Penal fueron dados de baja tras ser enviados a prisión.

El ex subcomisario en jefe de Administración Penitenciaria, Jesús Fernando Domínguez Jaramillo, y la ex directora del penal, Gregoria Salazar regresaron al penal que dirigían, pero en calidad de Reos, tras ser vinculados a proceso por ser considerados como presuntos responsables de abuso de autoridad y homicidio calificado por omisión, ya que aparentemente otorgaban privilegios y permitían que varios reos anduvieran libres en varias áreas al mantener sin candados algunas celdas.

Lo anterior desencadenó una serie de cateos implementados por autoridades federales y estatales.

Cuando la calma presuntamente había regresado al interior del penal del Topo Chico, el 23 de Marzo fue localizada una granada de fragmentación que fue lanzada a uno de los techos de una tienda aledaña a los accesos del centro penitenciario.

Aunque por fortuna no estalló ni hirió a transeúntes o encargados de seguridad, el artefacto fue detonado por el personal de explosivos del escuadrón antibombas de la Procuraduría de Justicia.

Fue incluso, el 26 de Mayo, cuando el Gobernador Jaime Rodríguez, acudió a visitar a los internos del penal del Topo Chico, para demostrar las optimas condiciones en que vivían los internos, donde aseguró que ninguna persona podría tener el control del centro penitenciario y reinaba la tranquilidad.

Pero aun no transcurría una semana de esa visita, cuando de nuevo la violencia estalló en el Penal del Topo Chico.

Era la noche del 2 de Junio, cuando se registraron actos de violencia que cobraron la vida de tres internos y graves heridas a 14 reos...A pesar de la rápida actuación de los cuerpos de seguridad, la situación cobró víctimas mortales.

Horas después, el traslado de medio centenar de internos, a cuatro estados de la república, para ser internados en penales de Máxima Seguridad, provocó el enojo y una serie de manifestaciones, que volvieron a bloquear las avenidas aledañas al Penal del Topo Chico.

El 26 de Julio la historia se repitió, durante la noche de ese lunes, una serie de incendios al interior del Penal del Topo Chico, alertaron a las corporaciones y familiares de los internos.

Aunque las autoridades negaron que se hayan registrado disturbios, aparentemente la quema intencional de basura fue provocada ante el descontento por el traslado de un reo, que presuntamente era líder de la delincuencia organizada.

El penal del Topo Chico no fue el único centro penitenciario donde se registraron disturbios, también el CERESO de Cadereyta registró actos violentos, donde una riña entre internos, dejó un saldo de tres heridos, uno de los cuales murió semanas después.

Aparentemente la gresca del 28 de Septiembre se desencadenó debido a que grupos rivales de reos se disputaban el control interno del centro penitenciario.

Los reos utilizaron puntillas y armas blancas hechizas para agredirse, provocando finalmente la muerte de Julio César Verde Hernández, quien permanecía preso por los delitos de homicidio y secuestro.

Mientras el Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón se preparaba para rendir su primer informe de actividades ante el Congreso local, la mañana del 13 de Octubre, de nueva cuenta el reporte de disturbios en el Penal del Topo Chico, generó un intenso despliegue policíaco.

Tras ser enterado de los hechos y con más de 20 minutos de retraso, finalmente el gobernador subió al pleno con un semblante serio, mientras los funcionarios de seguridad tuvieron que abandonar el recinto, para atender la contingencia.

El saldo de los hechos violentos fue de un reo muerto, así como más de ocho heridos que fueron trasladados hacia el Hospital Universitario.

Los familiares quienes se encontraban en horario de visita, tuvieron que ser evacuados para evitar cualquier situación de riesgo, los hechos volvieron a provocar el caos entre los allegados de los internos que bloquearon calles y lanzaron consignas contra las autoridades penitenciarias.

Aunque las autoridades estatales aseguraran que todo estaba bajo control, la realidad era otra en las celdas del centro penitenciario donde se vivía una situación distinta.

Tras la serie de hechos violentos, autoridades penitenciarias pretendían efectuar dispositivos sorpresa para detectar objetos ilegales o situaciones irregulares, pero la sorpresa se la llevaron los elementos de Fuerza Civil, que fueron atacados a golpes por varios internos, cuando intentaron someterlos a un chequeo durante la mañana del 2 de Noviembre.

Aunque se señaló que solo un par de uniformados resultaron heridos, eran más de 20 los policías que fueron trasladados de emergencia a las instalaciones del ISSSTELEÖN, para ser atendidos por golpes.

El último de los incidentes del 2016, fue reportado hace apenas unos días.

La tarde del 30 de Noviembre, de nueva cuenta las celdas del penal fueron escenario de una trifulca que dejó varios internos heridos.

Aunque no revelaron los motivos, las autoridades confirmaron los hechos de violencia en el ambulatorio 13.

Es así como los Penales de Nuevo León, específicamente el Penal del Topo Chico, encendieron los focos rojos y la alarma de la situación crítica que se vive en los centros penitenciarios del Estado.