JOSUÉ BECERRA
27 de abril de 2015 / 01:43 p.m.

MONTERREY.- Ser una ciudad entre montañas y ríos tiene grandes consecuencias para el área metropolitana de Monterrey. A cualquier nivel de lluvia, esta metrópoli pasa del caos a la tragedia en segundos. Pero ni las más recientes afectaciones ni el altas de riesgo logran crean medidas de prevención.

Una de las historias más recientes que quedaron marcadas en los regiomontanos fue el trágico desenlace del pasado 3 de abril, cuando Mayrelin, su madre y su tía fueron arrastradas por una creciente en la colonia Plutarco Elías Calles al poniente de Monterrey, y encontradas en el Río Pesquería ya sin vida.

Otro de las tragedias inolvidables para las familias en Apodaca fue la que se vivió en la colonia Pueblo Nuevo. Flora Esmeralda Campos Hernández, de 10 años, jugaba con amigos en un pequeño riachuelo en el cruce de Río Salado y Río Nilo, pero una aparente crecida en la corriente provocó la caída de la menor, siendo arrastrada a través del cauce mientras sus amigos pedían ayuda.

Ante las lluvias pronosticadas para los próximos días, no hay advertencia de que ese es un punto peligroso, y aunque esas zonas peligrosas estén identificadas en los 10 municipios de la zona metropolitana, Protección Civil del Estado responsabiliza a los Ayuntamientos de no aumentar lo suficiente en las medidas de seguridad, y con tantas responsabilidades compartidas, y con tan poca memoria, qué más faltará para tener una verdadera Protección Civil?