MAYTE VILLASANA
18 de septiembre de 2016 / 12:36 p.m.

SAN NICOLÁS.- Un matrimonio exige que se esclarezcan las causas de la muerte de su hijo que pereció a causa de múltiples golpes en la cabeza y el rostro luego de ser detenido por policías de San Nicolás.

La madre de familia contó que Humberto Belmares Montantes, de 39 años, fue detenido la tarde del 15 de septiembre por beber alcohol en la plaza pública de la colonia Valle de Santo Domingo Fomerrey 34.

"El jueves lo detuvieron como a las 5 de la tarde los Polison. Mi nieto me avisa que los policías se habían llevado a mi hijo y ya con eso me doy cuenta que se lo iban a llevar a Sedeco", mencionó María de la Luz Montantes.

Al no poder pagar la fianza, los padres decidieron que Humberto pagaría la multa con 36 horas de arresto en las celdas municipales, pero a unas cuantas horas de su liberación, la situación se complicó.

Al padre del detenido le informaron que Humberto se cayó de la litera que le fue asignada en el Cedeco y fue trasladado al Hospital Metropolitano.

"Yo entré a las visitas y me atendió el médico coordinador del Universitario y que me dijo que el muchacho ya tenía dos horas de haber fallecido, que traía muchos golpes en la cabeza, mucho sangrado", apuntó Humberto Belmares Almazán.

Ya en ese nosocomio los médicos le informaron que su hijo requirió de una cirugía porque presentaba fractura de cráneo, por lo que fue enviado al Hospital Universitario, donde falleció.

Con el dolor de la pérdida de su hijo mayor, el matrimonio llegó al Anfiteatro, pero se enfrentó a otra situación. En el Hospital Universitario le realizaron diversos estudios, mismos que generaron una cuenta de 12 mil pesos y que les exigen para entregarles el cuerpo.

"Que se hagan responsables, que se vea que trabajen bien porque no lo están haciendo. Si a mi hijo lo levantaron porque estaba ebrio, si se ponen a levantar a toda la gente que está en todas las calles, en toda el área (sic), pues no terminarían, ¿y a todos les van a hacer lo mismo? ¡No se vale!", apuntó la mujer.

Humberto Belmares Montantes se ganaba la vida realizando mandados a los vecinos y había ahorrado unos cuantos pesos para festejar su cumpleaños número 40 con una reunión familiar.