4 de mayo de 2014 / 11:37 p.m.

Guadalupe.- Decenas de casos de asesinatos en Nuevo León, siguen sin ser resolverse. Una madre de familia pidió justicia a las autoridades  luego de que su hijo fuera ejecutado en pasado viernes en el municipio de Guadalupe.

Marina González, madre de Mario Alberto González "El Teto", de 16 años de edad, exigió a los tres niveles de gobierno a ponerse a trabajar y no dejar el asunto en lista de espera o sin resolver.

"Ninguna respuesta, desde el viernes que falleció, que lo mataron no hemos recibido noticias de nada, quién fue, nada, ni siquiera han ido a preguntarnos quién fue o algo, nada, ninguna autoridad se ha parado a la casa. 

"Lo único que pido es justicia porque mi hijo no era ningún delincuente, mi hijo era un estudiante, un trabajador tenía muchas metas en la vida, pido justicia porque no puede ser que mi hijo haya quedado tirado sin que nadie hiciera nada, ni lo van a hacer", manifestó entre lágrimas la madre dolida. 

Incluso mencionó que el trato que su familia recibió por parte de los elementos ministeriales no fue el correcto, pues los trataron con palabras altisonantes.

"No era el caso de todo lo que dijeron, ni el momento, yo lo único que digo que estuvo muy mal lo que dijo (el ministerial) porque sólo estábamos haciendo preguntas", dijo.

Comentó que su hijo tenía planes entre ellos  quería comprarle una casa a sus papás porque pagaban renta y los quería sacar adelante.

Mario estudiaba la secundaria nocturna y trabajaba en el día en un mercado rodante de la colonia Arboledas de la Silla, ayudando a sus padres.

El asesinato ocurrió el pasado viernes alrededor de las 20:00 horas, cuando estaba esperando a unos amigos para ir a recoger a su mamá al mercado.

Sujetos a bordo de una camioneta pasaron por calles de la colonia Lomas de San Roque, y dispararon contra la humanidad del joven, dándole un balazo en la cabeza que le provocó la muerte.

Este domingo familiares y amigos acudieron al panteón Los Árcangeles en el municipio de Apodaca, donde le dieron cristiana sepultura.

a Mario le gustaban mucho las patinetas y la música, incluso varios compañeros estuvieron cantando algunas canciones.

Mientras que el féretro descendía su madre y su padre Mario Martínez Nuncio, estaban inconsolables.

Marilú Oviedo