19 de junio de 2014 / 12:53 a.m.

Monterrey.- El turno está a punto de comenzar, la jornada laboral de 12 horas que comienza es –como siempre- una despedida. Los policías nunca saben si habrá regreso a casa y es por eso que algunos uniformados elevan una plegaria y "se encomiendan".

En el cuartel de Escobedo, el preventivo Carlos Reyes se coloca frente a un altar construido por sus compañeros, se persigna, inclina la cabeza, medita y ora. A unos minutos de abordar su unidad confiesa que ruega "estar preparado para enfrentar cualquier confrontación que pueda encontrar en mi camino" y que espera nunca ser "el agresor desmedido".

"Para mí (lo máximo) son San Juditas, Cristo, la Virgen de Guadalupe y el Divino Niño. San Juditas Tadeo es lo máximo que nos protege y por experiencias que he vivido, pues como olvidarse uno de ellos", dijo Carlos Reyes.

Para su compañero Nicodemo Bautista, orar antes de salir a patrullar es el equivalente a presentarse a la armería y firmar de recibido por un arma de defensa.

"Hacemos la fila para armarnos, nos armamos y vamos a pedir el chaleco y posterior nos encomendamos a ella, a la virgencita, ya después terminamos el turno tenemos a San Juditas", explicó.

En la corporación de Monterrey el agradecimiento divino es infinito, después de exponer su vida en diferentes hechos, como el caso de un preventivo quien solo proporcionó su nombre de pila: Homero.

"En mi segundo día de trabajo si estuve a punto de perder la vida, tuve un enfrentamiento y afortunadamente soy una persona creyente y creo que Dios si me acompañó y la libramos", comparte.

Con flores y veladoras, se arrodillan o muestran respeto hacia las imágenes religiosas del Santo Niño de Atocha, Sagrado Corazón de Jesús, San Juan Pablo II, y la Virgen de Guadalupe. A uno de ellos le dirigen una súplica muy especial. "Ruego estar preparado para enfrentar cualquier confrontación que pueda encontrar en mi camino, que nunca sea yo el agresor desmedido, que nunca en la ira pierda la sensatez", ora uno de los uniformados. El 12 de diciembre y el 28 de octubre las corporaciones acostumbran hacer un rosario y llevar danza a la sede policíaca buscando lo positivo al mezclar la fe y la vigilancia.

FOTO: José Plata JOSÉ PLATA