14 de febrero de 2014 / 07:52 p.m.

San Nicolás.- Al menos 10 policías de San Nicolás de los Garza enfrentan ahora una situación más importante que el acudir a una balacera, un asalto o capturar a un delincuente.

Saben de las situaciones de riesgo que a diario viven, pero desde este 14 de febrero, tienen una responsabilidad mejor: acaban de contraer matrimonio de manera legal, por lo que ya están debidamente casados, cada uno con su respectiva pareja.

Y es que el alcalde de San Nicolás, Pedro Salgado Almaguer, les ofreció una boda comunitaria a los elementos que con su novia o mujer con la que vivían en unión libre, accedieran a casarse el día del Amor y la Amistad y 10 de ellos sí quisieron, yendo de testigo también el secretario de la corporación, Jorge Fernando Garza Morales.

"Es ver el lado humano de los policías, sabemos a lo que se enfrentan a diario pero también conocemos que han realizado excelente trabajo en San Nicolás, entonces esta ceremonia es para ellos", explicó el munícipe.

La boda civil se realizó en el Museo de San Nicolás, donde casó a las 10 parejas el oficial tercero del Registro Civil, Pedro Cerda Álvarez, quien les ofreció un sermón diciéndoles que el matrimonio tiene sus alegrías y adversidades, pero aún así, es para toda la vida.

Aunque les dijeron que fueran vestidos con el uniforme de policía, sólo cuatro de ellos se lo pusieron.

Tal es el caso de Carlos Alberto Apale Parra y su esposa Miriam Alejandra Girón Arias.

"No pues ya sé que voy a los catorrazos en mi trabajo, pero ahora con la boda a los sartenazos, pero ya se acostumbrará uno", dijo.

Ellos tienen tres hijos, de cinco, tres y uno.

"No pensé que este 14 de febrero me fuera a casar, cuando me dijo no lo creí, es algo muy lindo, recordar esta fecha año con año", señaló su mujer.

Hubo vals, baile, comida, refrescos, agua y sobre todo, mucho amor entre los compañeros, quienes invitaron a sus seres más allegados, que también fueron testigos del enlace matrimonial en este Día de San Valentín.

Y ahora sí, a trabajar más, porque es otra la responsabilidad.

 Iram Oviedo