JOEL SAMPAYO
12 de junio de 2017 / 06:14 p.m.

SANTIAGO.- La sequía de la Presa de la Boca ha llegado a niveles extremos. El turismo se ha alejado, los comerciantes protestan, el fondo del lago artificial se ha convertido en una superficie plagada de grietas, polvo y basura.

A quince días de que llegó a su nivel más bajo en lo que va del siglo, la ancestral presa sólo ha aumentado un uno por ciento, a pesar de las promesas oficiales de inyectarle agua del Cerro Prieto para ubicarla a un sesenta por ciento antes que acabe junio.

Los operadores de los catamaranes y embarcaciones que brindan paseos, han tenido que mudar sus sitios de abordaje ante la poca profundidad para realizar una navegación segura.

El nivel de la presa bajó aparatosamente debido a los bombeos realizados por Agua y Drenaje de Monterrey para compensar la interrupción del suministro de la Presa Cerro Prieto, en Linares, cuyo acueducto fue sometido a trabajos de ampliación.

Algunas mantas impresas exactamente con el mismo color de un político en campaña fueron colocadas en los accesos de la presa donde se externaban protestas de los lugareños para exigir la recuperación del paraje.

PRESA DE LA BOCA

En tanto, el alcalde de Santiago, los restauranteros y los turistas han criticado el escaso nivel de la represa que prácticamente ha tenido la misma cantidad de extracciones que aportaciones, principalmente por el mermado cauce de los arroyos escamilla y la chueca.

Desde el 26 de mayo, cuando la presa de la boca alcanzó su mínimo nivel en los últimos 17 años, el 51.6 por ciento de su capacidad, en dos semanas, apenas ha recuperado el uno por ciento, al ubicarse, según mediciones de la comisión nacional del agua en el 52.6 por ciento.

Mientras tanto, la esperanza de lluvias es a lo único que se aferran quienes se ganan la vida en el ancestral paseo.


ilp