MARCELA PERALES @marce_reportera
7 de febrero de 2017 / 09:09 a.m.

MONTERREY.- Para poner un medicamento al mercado, los laboratorios reclutan a pacientes voluntarios dispuestos a prestar su cuerpo para estudios médicos a cambio de dinero.

“Continuamos reclutando... Pravastatina, dos internamientos, solo hombres. Interesados acudir con ayuno de 12 horas, dos copias de Curp y dos de identificación oficial”, publicó un laboratorio de prueba en su página de Facebook.

Rubén, nombre ficticio, es un paciente voluntario. En su época de estudiante prestaba su cuerpo para investigaciones de medicina a través de la administración de medicamentos.

"Vas, te internas, un día, dos días, dependiendo. Vuelves a ir otra semana porque son dos medicamentos", dijo.

“Más que nada el pago era muy bueno. (Me pagaban) entre 4 mil y 6 mil, dependiendo del medicamento", señaló.

Dichas pruebas son exámenes de bioequivalencia, que sirven al médico para comprobar que un medicamento genérico funciona igual en el organismo que uno de patente.

“Una vez que se revisa y se certifica que el medicamento funciona igual que el medicamento innovador, el encargado, el laboratorio que solicita el estudio, podrá venderlo libremente, autorizado por la COFEPRIS y podemos tener acceso a medicamentos más baratos y ese es el beneficio que vamos a tener toda la población”, explicó el médico, farmacólogo y toxicólogo Everardo Piñeyro Garza.

Esta práctica es legal y se rige bajo la Norma Oficial Mexicana 177 de la Ley General de Salud, que establece las pruebas y procedimientos para demostrar que un medicamento es intercambiable.

Sin embargo, son procedimientos poco conocidos debido a los tabúes que existen a su alrededor y al pago que recibe el voluntario, a quien llegan a calificar como "conejillo de indias", según explica el especialista.

“Ése es el primer pensamiento que voy a tener, el qué me va a pasar, no vamos a ver qué me va a pasar porque yo ya sé qué te va a pasar", señala Piñeyro Garza.

Los fármacos que probó Rubén fueron aspirinas, omeprazol y un antidepresivo.

“Fueron medicamentos que yo sabía que no tenían consecuencias, por eso yo me animé”.

Según Laboratorios Ipharma, para aprobar un solo medicamento se necesitan de 12 a 60 humanos voluntarios, a los que se les remunera con cantidades que van desde los 4 mil a los 10 mil pesos por internamiento, dependiendo del medicamento y el riesgo del mismo.

Rubén se sometió al proceso pensando en el dinero que obtendría para cubrir sus "gastos personales".

“Más que nada ropa, cosas que yo quería y que no podía por ser estudiante porque no tenía un trabajo”, dijo.

“Hay mucha gente que sí se mete, la mayoría son foráneos y para pagar sus estudios", agregó.

El 90 por ciento de los sujetos voluntarios son estudiantes del área médica y en la segunda parte de este reportaje le diremos cómo realizan estos protocolos.