LUIS GARCÍA
28 de julio de 2015 / 10:11 a.m.

Monterrey.- Lo que a simple vista parecen objetos ornamentales y muebles son en realidad la esperanza de cientos de familias.

En un espacio, ubicado sobre la avenida Aztlán, a sólo unas cuadras del Penal del Topo Chico, se abrirá la primera tienda penitenciaria, que permitirá a los reos de los tres Centros de Readaptación Social vender los productos que elaboran desde su celda.

El plan responde también a la extrema necesidad que enfrentan las familias penitenciarias. Jessica es una madre de cinco hijos, y su esposo, al que todavía le restan 14 años por cumplir en prisión, fabrica desde el interior del penal los productos que su esposa vende.

Para medir la magnitud de este problema, la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL presentó el año pasado el estudio "Prisión y Familia". Se encontró que el gasto por cada familiar en el penal asciende a cuatro mil 667 pesos

Consuelo Bañuelos, directora de Promoción de Paz, organismo que apoya la creación de la tienda penitenciaria, estimó que al menos 500 familias se beneficiarán con el proyecto. La población de internos que se ocupan en esta labor va en aumento.

La tienda penitenciaria que traerá esperanza a estas familias abre el 3 de agosto. Cuadros, muebles, repujado, bisutería, todo representa la posibilidad de un futuro mejor para estas personas.