17 de noviembre de 2014 / 01:43 p.m.

Monterrey.- No todas las personas relacionadas con el comercio saldrán con ganancias en este Buen Fin. Existe otro lado de la moneda en donde hay personas que incluso resultan afectadas por el frenesí de los regiomontanos de hacerse de productos en oferta, y que califican esta iniciativa, incluso, como innecesaria.

Tal es el caso de Gerardo Galindo, quien desde hace cinco años se ha instalado en el mismo lugar con su puesto de tacos. Desde que se implementó el Buen Fin ha sufrido por baja de ventas, obstaculización de su trabajo, e incomodidad que le ocasiona la llegada de cientos de personas a la mueblería ubicada frente a su acostumbrado puesto.

"Pensarías que me suben las ventas, pero al contrario… Ellos no vienen a comprarme y, mis clientes habituales, no vienen porque no encuentran estacionamiento y no hay lugar para comer, me lo quitan todos con sus carros", lamentó Galindo.

Galindo estaciona su puesto de tacos en una esquina, sobre la banqueta de un pabellón que divide dos calles y, olvidando que el año pasado sufrió por esta razón, no separó su lugar.

Cuando el pasado viernes llegó para empezar a vender se percató que una camioneta no sólo había invadido la calle frente a su lugar habitual de ventas, sino que ésta se encontraba además estacionada en un lugar prohibido.

"Por las filas, y porque hay mucha gente yo creo, se tardó como cuatro horas en salir. Para cuando salió a mover su camioneta, yo ya casi había acabado de vender… Ya no me servía nada que se fuera.

"No sólo eso, todavía quería que me moviera porque no podía subir la lavadora que acababa de comprar en la camioneta. ¡Con mucho descaro! Ya para el siguiente día, para el sábado tuve que dejar aquí el carrito, no fuera a ser que otra vez me taparan mi lugar, con todo y el miedo de que me lo robaran y al siguiente día cuando llegara no hubiera nada”,

¿Si le respetaron su lugar?, ¿no le robaron el carrito?

"No, aquí estaba y sí estaba mi lugar libre. Pero el problema es que todo alrededor está lleno de carros y camionetas y la gente no puede estar a gusto. No he vendido como debo de vender en un fin de semana, y ya no sé si sólo es por eso o porque en lugar de comprarme, se lo gastaron en teles y computadoras, gastando nada más por gastar".

Galindo no es el único que se vio afectado por esta situación; Jorge Torres aseguró que no sólo no ha ganado más en propinas como franelero y vigilante de estacionamiento de una conocida tienda comercial al sur de Monterrey, sino que ha tenido doble trabajo ya que las ventas lo obligaron a quedarse el jueves por la madrugada.

"Nos pidieron que viniéramos el jueves y nos quedáramos hasta la madrugada porque la venta empezaba a la medianoche y que iba a haber mucha gente. El problema es que la gente se pone bien grosera, no sé por qué y no nos dan propina. Como que les sale lo más malo, porque a veces ni las gracias te dan por cuidarles el carro".

Torres aseguró que ha visto a gente salir con pantallas de televisión recién compradas de hasta 14 mil pesos, mismos que les dan una propina de tan sólo uno o dos pesos.

"Los vemos gaste y gaste nada más, según ellos con ofertas, pero pues yo no creo que realmente sea así como dicen".

Los testimonios de los dos afectados forman parte de la otra cara del Buen Fin que no ha convencido a los regiomontanos que se lanzaron a las zonas comerciales.

FOTO: MilenioMILENIO DIGITAL/DANIELA GARCÍA