25 de agosto de 2014 / 02:35 p.m.

Monterrey.- "Se quema un casino", fueron las palabras que dieron inicio a la pesadilla que a Israel nunca le hubiera gustado vivir: la tragedia del Casino Royale ocurrida la tarde del 25 de agosto del 2011 en esta ciudad con un saldo de 52 muertos.

Las columnas de humo, de lo que hace tres años fue la catástrofe más triste en Monterrey, aun no se han desvanecido de la memoria de los rescatistas que participaron en el combate al fuego y auxilio de las víctimas.

Aquellos capítulos terribles de la desgarradora historia, aún viven en la mente de Israel García Muñiz, elemento de bomberos de Nuevo León, que aunque intenta olvidarlo, aún recuerda a detalle todo aquel día, "fue muy feo". 

Israel y sus compañeros estaban en la central cuando escucharon la emergencia, pero al llegar al lugar, la escena los impactó, densas columnas de humo negro cubrían el Casino Royale, donde cientos de personas trataban de resguardarse del fuego.

García Muñiz y sus compañeros iban en una de las unidades más chicas, antes de la máquina de bomberos. Al llegar, se enfocaron en el rescate de personas.

"Eran demasiadas… entramos por la parte del sótano, por ahí estaban saliendo las personas", dijo, "unas las sacamos pensando que iban vivas, pero no, ya habían fallecido, con manchas en el cuerpo de tizne". 

Con tristeza, Israel relata que muchas de las víctimas habían estado a punto de ponerse a salvo, quedando a escasos pasos de lograr su salvación.

"Muchos los encontramos en un baño, unos en una escalera que ya estaban yo creo que a veinte o treinta centímetros de tocar la puerta para salir", expresó.

"Sabemos que cuando hay humo, que está el lugar oscuro y no conoces, puedes estar enfrente de la puerta o en el lugar de la puerta y si está cerrado vas a desconocer la salida, y muchas de las personas así quedaron", declaró.

En medio del desastre, de las decenas de imágenes y situaciones que se vivían simultáneamente, el bombero grabó en su memoria dos casos que lo impactaron, el primero de ellos el de un cuerpo en muy mal estado.

"Ya había sacado varias personas pero no en ese estado de cómo estaba consumida, cómo se había consumido", recuerda con pesadumbre e infinita tristeza.

La segunda imagen es igual de lamentable, un suceso que, asegura, no podrá olvidar.

"Los compañeros de adentro habían sacado a una persona que estaba embarazada, nos la pasaron y la vimos… como se iba” relató Israel, pero al momento de verse invadido por las terribles imágenes de aquel recuerdo prefirió callar.

"Fue de las personas que más me impactaron", prosiguió al narrar los hechos ocurridos la tarde del 25 de agosto de 2011, cuando un grupo de personas armadas a bordo de tres vehículos lanzaron gasolina sobre el área principal del casino y le prendieron fuego ante los cientos de personas concentradas en el sitio.

A lo largo de estos tres años, los sucesos de aquel jueves de agosto han quedado en silencio entre los compañeros bomberos, pues todos desean olvidar aquella terrible tarde, indicó el bombero.

"En el primer momento lo hablábamos, lo platicábamos, pero yo creo que a la semana ya no queríamos hablar de ese tema porque era muy fuerte, no recordar las imágenes que vivimos en ese momento porque fue demasiado horrible". 

En aquellos días donde el silencio los invadía en la central, los recuerdos volvían a la mente de los rescatistas.

"En la noche estábamos aquí y te pones a pensar de todo lo que está sucediendo, lo que sucedió un día antes, dos días antes", dice

García Muñiz asegura que como bombero nunca había vivido algo de esa magnitud, "para nosotros no fue un incendio, fue una catástrofe". 

A tres años del siniestro, Israel mencionó que no hubo agradecimiento por parte del gobierno a los bomberos del turno.

"No que yo sepa, y a mis compañeros desconozco; o que nos hayan juntado y dicho “los del turno que participaron en esa ocasión…"

Sin embargo, el bombero expresa que no se necesita de ninguna muestra de agradecimiento porque esa labor fue de parte su trabajo.

"No necesitamos que nos den un reconocimiento porque no las salvamos, es parte de nuestra chamba, es parte de nuestro trabajo que hacemos a diario", señala.

El 25 de agosto del 2011 fue un día difícil y tres años no han bastado para que se desvanezcan aquellas duras imágenes de la cabeza del bombero.

"Las imágenes de lo que vivimos en ese momento no se olvidan, pero trato a veces de no recordarlo", finalizó el rescatista con un semblante melancólico a causa de sus recuerdos imborrables.

FOTO: Archivo 

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