GUSTAVO MENDOZA
11 de septiembre de 2015 / 07:45 a.m.

Monterrey.- La fachada principal y el conjunto escultórico de la Basílica de La Purísima será restaurada durante los próximos tres meses, con lo cual se busca revertir el proceso de corrosión que sufren las piezas de bronce desde hace años.

El guano arrojado por las palomas, que reacciona con la humedad, ha ocasionado un alto grado de corrosión en la escultura del Cristo crucificado y los doce apóstoles, obras del artista austriaco Herbert Hofmann Ysenbourg.

Los trabajos fueron asignados a la empresa Restáurika mediante un concurso de licitación, refirió Katzir Meza Medina, presidente del Consejo para la Cultura y las Artes del estado (Conarte).

Para esta fase de restauración se invertirán 544 mil 986 pesos, que fueron aportados tanto por Conaculta, Conarte y la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados.

El proceso de recuperación del conjunto escultórico y la fachada de La Purísima es un rescate no sólo a la iglesia, sino a la historia de Monterrey, dijo el padre Jorge Rodríguez Moya.

A su vez, recordó cómo la construcción del templo fue un "hito" para la ciudad, ya que la obra del arquitecto Enrique de la Mora y Palomar (se construyó entre 1941-1946) en poco tiempo fue reconocida con el Premio Nacional de Arquitectura.

EVITAR LA CORROSIÓN

Los trabajos inicialmente se enfocaron en hacer un registro fotográfico así como la evaluación de los daños.

La principal afectación, a decir del restaurador Ricardo Mejía, es que la portada principal de la Basílica ha sido un "palomar".

“Se ha estado retirando kilos de guaso dejado por las palomas, lamentablemente el lugar ha sido un palomar ocasionando un daño considerable”, detalló Mejía, de la empresa Restáurika.

Serán tres meses de trabajos donde, además, se contará con la asesoría de Jannen Contreras, especialista en metales de la Escuela Nacional de Conservación y Restauración de Museografía.

Los trabajos no serán sencillos, tomando en cuenta que las esculturas de los apóstoles (12 en total) miden 2.20 metros de alto, mientras que el Cristo crucificado tiene 5.48 metros de alto por 4.81 metros de largo.

"El ácido producido por el guano de las palomas ha corroído el bronce de las esculturas", indicó el restaurador.

Además de la estabilización de las piezas de bronce, los trabajos incluirán el retiro de basura y nidos así como de toda clase de elementos ajenos al inmueble además de hacer una limpieza de las placas de alabastro de la fachada.

TAMBIÉN SE TRABAJA EN LA CALLES

Desde hace unas semanas por el área de Patrimonio Cultural de Conarte se trabaja en la restauración de las esculturas de la Escuela "Plutarco Elías Calles", una de las más importantes de la ciudad por su etilo Art decó.

Los trabajos son dirigidos por el restaurador Alberto Compiani, los cuales requirieron de un monto de 93 mil pesos. Se espera que en los próximos días se culmine con la restauración de estas esculturas, que representan al obrero y campesino, las cuales fueron elaboradas por del escultor capitalino Manuel Centurión.