MARCELA PERALES
26 de octubre de 2015 / 01:22 p.m.

Monterrey-. TELEDIARIO entrevistó a una mujer, víctima de trata en Nuevo León, quien reveló que estuvo cautiva durante cinco años por sus tratantes, que operaban en un bar ubicado en la zona metropolitana de Monterrey.

Por cuestiones de seguridad, en la entrevista no se revela su nombre real, ciudad de origen ni año de rescate.

A petición de la víctima, se utilizó el nombre ficticio de Laura.

¿Qué fue lo que sucedió, qué edad tenías?

Yo tenía 16 años y ocurre que yo me encontraba en una situación económica inestable, entonces estaba estudiando la preparatoria. Yo había trabajado en conferencias y simposios apoyando de edecán en la escuela.

Una amiga, mi mejor amiga, me invita a conocer a otra amiga que se había ido a trabajar a Monterrey, Me había dicho en un principio que trabajaba en conferencias, apoyando en simposios y me preguntan que si me interesaban.

Yo voy, me entrevistó con "la amiga"; ella llegó en un carro nuevo, honestamente me deslumbró y yo dije yo quiero ir a trabajar donde ella estaba trabajando.

Me compraron el boleto de avión para Monterrey. Me vi con otro contacto, esta persona me vio, me dijo que necesitaba algunas fotos mías de rostro y de cuerpo y que necesitaba conocerme. Nos conocimos, me tomó fotos, y después las mandó, las envió y al siguiente día le llamé, me dijo que sí me habían aceptado y necesitaba estar tres meses mínimo.

¿Todo iba a ser aquí en Monterrey?

Todo iba a ser en Monterrey, todo, todo, todo. Yo vivía en otro estado de México. En mi vida yo había viajado en avión, entonces no sabía nada.

Llegamos a una casa enorme, con más de 10 habitaciones, y había chicas en cada habitación. Cuando yo llegué todas estaban dormidas, la única persona que estaba era la persona que limpiaba la casa.

Yo tenía hambre, llegué y tomé un yogur del refri, después subimos al segundo piso y en un cuartito súper pequeño, una cama súper chiquita me dicen que esa iba a ser mi recámara.
Había un silencio desgarrador, yo tenía algo, pero no sabía que era.

Entonces yo llego a ese lugar (otro lugar externo a la casa) y era totalmente rojo. Llego y había un grupo de chicas en los camerinos. Me dijeron te pones este vestido. Empecé a ver que llegaban las chicas sudando, con zapatillas, con tanga, así como corriendo. Había chicas de todas las nacionalidades.

¿Desde este momento sospechaste que no ibas a ser edecán?

Sí, exacto, pero ya estaba adentro del lugar. Me visten, subo y me dicen que firme el contrato, me dicen que me tengo quedar tres meses para pagar el avión, el hospedaje y la música del DJ.

¿De qué manera comienza a ponerse más fuerte la situación?, ¿Qué te pidieron hacer?

Se puso más fuerte cuando yo tuve que firmar ese contrato, yo me sentí como prisionera en ese momento, era un lugar grande y obscuro, había meseros, buffet.

Llegó una persona bien vestida y me pidió que bailara un poco, yo no sabía ni cómo bailar ni cómo moverme, sólo me vio y me dijo quítate el vestido y haz topless. Desde ahí comenzó a ponerse muy feo.

Yo tenía sed, me dieron una bebida y en la bebida me dieron algo, seguramente. De ahí mi vida cambió.

¿Cuánto tiempo duró esta vida?

Yo estuve por toda la República y fueron cinco años.

¿En esos cinco años ellos te obligaban a hacer otro tipo de cosas?

Sí. Te puedo decir que los actos que yo hice fueron denigrantes para mi persona y fue cuando mi alma y mi espíritu empezaron a morir.

¿No había manera de que salieras?

Si, miedo, mucho miedo, porque tú salías del lugar y estaba la camioneta para llevarte a donde dormías, ahí no había comida, pero no la necesitabas porque estabas cansada, ebria o todavía drogada.

Entonces te levantabas, te bañabas y otra vez ibas a ese lugar.

¿Cómo es que logras salir de esta situación?

Yo salí por un operativo, con autoridades. Fue muy chistoso porque yo no entendía el término de trata de personas o madrota o padrote, hasta que llegaron las autoridades y me empezaron a entrevistar y me dijeron que yo estaba cometiendo un delito.

Para mí fue como no estar en esa situación, para mí él (el recluta) era mi representante, era una burbuja en la que estaba viviendo.

Yo creo que hace falta mucha prevención e información para la población, para la población que realmente es vulnerable. Los niños se están robando en la calle, la gente que está en sus casas no sabe lo que es la trata de personas, tal vez su hija, su hijo, está tan necesitado de estudiar, de comida y tal vez está aceptando un trabajo que va a matar su espíritu.

¿Cómo cambia tu vida después del operativo? ¿Buscas a tu familia?

Claro que busco a mi mamá, cuando sucedió el operativo tenían que ir por mí mis familiares.

¿Cuál es tu reacción y la de ellos, al verse después de cinco años?

No me digas, fue terrible, vergonzoso, como aterrizar con un balde de agua hirviendo, no tengo palabras para decirte eso.

¿Pero hubo una tranquilidad para tu familia? Volvieron a verse.

No. Desgraciadamente vivimos en una sociedad donde no estamos preparados, donde la gente no entiende, ni la propia familia entiende qué es esta problemática, piensan que es algo que no ocurrió, que uno está ahí por gusto.

¿Llegan a juzgar a la víctima?

¡Por supuesto! Ese es el reto más fuerte que uno tiene, tu familia.
Si yo viviera en otro país, donde las leyes se cumplieran tal cual son, créeme que yo ahorita estaría enfrente de un televisor.
Miedo, porque hay mucha impunidad, no tienes la libertad de expresión para decir lo que pasa, para decir que en frente de tu casa están traficando armas, no puedes denunciar sin preocupación.

Es una sociedad manipulada como un títere. Por supuesto que tengo miedo, porque tú sabes que las personas que han hablado con la verdad, ya no están.

¿Qué haces ahora?

Me dedico a muchas cosas, así como tú a trabajar... pero lo más valioso para mí es esto que estoy haciendo ahorita, que yo pueda compartirles un poquito, sólo un poco, porque fueron años y tú y yo estamos hablando unos minutos...

¿Qué les dirías a las personas que están en tu misma situación?

Es una responsabilidad lo que me estás diciendo... yo le diría a cualquier persona que está sufriendo una situación parecida a la mía, que cierre los ojos, que vea a su interior, que tenga fuerza, que va a ocurrir el momento en que llegue la libertad, que no pierda la fe, que no se deje vencer.