25 de febrero de 2014 / 03:27 p.m.

Monterrey.- ¿Existe salida del mundo criminal? Un par de historias confirman que, con voluntad, esto es posible.

Nombre: El AviónDelito: Homicidio con Arma de FuegoPena: 10 años de cárcel

El Avión, un hombre en sus treinta y tantos, valora su libertad más que cualquier otra cosa. Su frase motivacional que le ayuda en el día a día, viene de la canción One Life, del rapero español Shotta.

Con sus manos, El Avión reconstruye poco a poco su vida, fabricando casas para perro que vende entre 300 y 500 pesos. En 1996 asesinó con arma de fuego a un rival de la colonia.

Desde que ingresó al penal, supo que una vez fuera, jamás quería regresar. Tenía entonces 21 años. Su tiempo en prisión fue difícil: ocasionalmente se drogaba, pero optó por acudir a las terapias y clínicas de desintoxicación.

Pero la vida le tenía una prueba más: ya fuera, los tatuajes que adornan sus brazos, torso, espalda y mentón provocaron que un grupo delictivo lo confundiera con vendedor de droga. Fue privado de su libertad, torturado y baleado. Lo dieron por muerto.

Hoy, unas cicatrices en su cuerpo le impiden que olvide esa experiencia, pero también le recuerdan que hay vida después del infierno de la delincuencia.

Iván apenas tiene la mayoría de edad, pero una historia impactante por contar

Nombre: IvánDelito: Delincuencia Organizada

A los 15 años se enroló con un grupo delictivo. Entró por curiosidad, y para impresionar a sus compañeros de la secundaria. Pero como siempre, estas historias nunca tienen un final feliz.

El joven cayó en cuenta que acabaría en el hospital, en la cárcel o, peor aún, muerto. Han pasado 2 años desde que se alejó de esa vida, y hoy se dedica a impartir charlas a jóvenes en condiciones similares a su pasado.

Ahora tiene planes de reanudar sus estudios, y su rehabilitación es evidente en su estilo de vida.

Luis Garcia