14 de noviembre de 2014 / 02:15 a.m.

Monterrey.- Mientras se espera que arriben a la ciudad los familiares del trabajador de la línea 3 del Metro que falleció el miércoles, los dos lesionados se recuperan en forma satisfactoria.

Uno de ellos, Alejandro García Alvarado, de 28 años y originario del Distrito Federal, permanece en el hospital 21 del Seguro Social y en las próximas horas podría ser dado de alta.

El otro afectado, Abel Gervasio Mendiola, de 37 y quien proviene de Michoacán, ni siquiera tuvo que ser hospitalizado, pues sólo sufrió un ligero golpe en la cabeza.

Gervasio Mendiola habita, junto con seis compañeros, en unos cuartos de renta en la calle Zarzamora, de la colonia Coyoacán.

Tras el incidente, sus jefes le dieron el día libre este jueves, y estuvo fuera de su hogar durante varias horas.

Uno de sus compañeros confirmó que al michoacano no le pasó nada al momento de los hechos en los que perdió la vida Crisóforo Santana García, de 35 años y quien era originario de Oaxaca.

"Él (Abel Gervasio) vive aquí. Está bien. Está muy bien. No le pasó nada grave. Fue el puro susto", explicó el capitalino Agustín Durán López, de 45 años.

El oficial "fierrero", quien se desempeña en el armado de los castillos para las columnas del metro, señaló que Abel estuvo platicando con ellos.

"Pues sí, él nos dijo que estaban trabajando. Bueno, es como todo; fue un accidente en el trabajo. Nunca había pasado lo que pasó, porque… ¿cuántos cabezales no hemos colado (sobre las columnas)?", cuestionó.

Durán López recalcó los sacrificios que ellos, los trabajadores, deben enfrentar, pues casi todos vienen de muy lejos. Sus familias los esperan y desean que estén bien.

"(Es necesario) Buscarle cómo podemos sobrevivir, o sea, que donde encontremos trabajo, allí vamos, y pues lo hacemos por nuestra familia, no", aseveró.

Consideró que el hecho que cobró la vida de Santana García no fue más que un lamentable accidente, de los que pueden ocurrir aún y cuando se respetan todos los puntos de seguridad.

"Sí cumplimos el trabajo (de prevención y seguridad), pero pues así, aunque este uno amarrado, siempre ocurre cualquier accidente. Hay riesgo… hay riesgo", puntualizó.

Tras la breve charla, posterior a la hora de comida, y de la que fueron testigos otros tres trabajadores de la línea 3 del Metro, el pequeño grupo se dispuso a reanudar las labores.

No saben si volverán con bien al final de la jornada. Sabe que deben cuidarse al máximo, pues sus familias los esperan en remotos lugares, principalmente del sur del país.

FOTO  Y TEXTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ