11 de junio de 2014 / 01:20 p.m.

Monterrey.- En los ochentas una fuerte sequía azolaba Nuevo León, que sólo tenía una presa La Boca- y el agua se racionaba con suministro de cuatro horas al día.

Hoy, la situación es diferente. El servicio está garantizado todo el día, y a pesar de la falta de lluvia, las presas mantienen buen estado gracias al huracán Ingrid.

El reporte oficial refiere que el Cuchillo tiene 958 millones de metros cúbicos (85 por ciento de su capacidad), La Boca lleva 27 millones de metros cúbicos (70 por ciento de su capacidad) y Cerro Prieto 298 millones de metros cúbicos (99 por ciento de su capacidad).

Pero los pronósticos indican que la escasez de agua se mantendrá. A la autoridad le preocupa la falta de cultura en los usuarios y en un momento donde la situación apremia, las sanciones se endurecerán.

"Si las cosas se pusieran difíciles, vamos a llegar como en los ochentas, a tener que sancionar a los que tiran el agua…anteriormente, porque no teníamos agua, se llegaba (a una casa), se les entregaba un reporte de que estaban despilfarrando el agua y se les ponía muy claro, la próxima vez que lo encontremos, le vamos a reducir el servicio", explicó Francisco Cantú Ramos, director de Operaciones de Agua y Drenaje.

De acuerdo a la paraestatal, las acciones que más desperdicio generan son el regado de banquetas, el lavado de automóviles a manguerazos, bañarse sin cerrar la llave y los desperfectos en los inodoros.

En años recientes, el consumo en los hogares se ha disparado, Agua y Drenaje de Monterrey contemplaba para el mes de junio un suministro de 12 mil 900 litros por segundo, pero en algunos días existen picos de 14 mil litros por segundo, es decir, 8 por ciento más de lo programado.

Se estima que, en promedio, cada familia gasta 20 metros cúbicos de agua al mes. Históricamente, agosto es cuando más agua se utiliza en los hogares.

"Afortunadamente tenemos agua, pero hay que cuidarla, como siempre he dicho, no por tener mucho dinero en el banco hay que tirarlo…con el agua es igual, desgraciadamente nos olvidamos de los ochentas, que para mí, fue lo más crítico", sostuvo Cantú Ramos.

En un escenario catastrófico, en el que no caiga una sola gota de lluvia y el despilfarro se mantuviera, el agua se acabaría para el 2017. Incluso, durante el 2013, el estado ya preparaba cortes programados de agua a causa de la sequía.

"El año pasado, en agosto, estábamos preocupados. Para nosotros tratar de recortar el suministro es un gran problema, (se analizó) bastante, estábamos esperando a que vinieran las lluvias…siempre hay que tener fe", refirió el funcionario.

Afortunadamente llegó el huracán Ingrid y calmó la situación. Sin generar alarma, es un hecho que la escasez de agua preocupa a las autoridades y por ende, las medidas a futuro podrían ser de apremio.

FOTO: Archivo (presa Cierro Prieto)/Roberto Alanis 

LUIS GARCÍA