26 de marzo de 2014 / 04:12 a.m.

Santiago.- Cada semana, los regios dejan en Santiago unas 200 toneladas de basura. Lamentablemente, mucha queda en las cañadas, en la presa de la Boca, donde hay que ir al otro día a levantarla, incluso descolgándose con sogas, para evitar que esta contamine los parajes y el agua que luego tomarán en Monterrey, explicó el alcalde Homar Almaguer Salazar, al iniciar la limpieza de varios lugares, apoyados por niños de escuelas que participan en una campaña de enseñanza de valores y derechos.

Se trabaja mucho para mantener limpio el municipio, dijo el alcalde.

"Todos los días levantamos unas 40 toneladas de basura en el municipio, los sábados y domingos, los turistas nos dejan cien toneladas por día", explicó.

Existen ocasiones en que junto a botes de basura colocados en la Presa de la Boca encuentran montones de desperdicios, mientras lo recipientes están vacíos.

Al iniciar la campaña, el alcalde exhortó a los niños a aprender sus derechos, para lo cual se les darán cursos y pláticas en las escuelas. Además, les agradeció que se hayan incluido en las campañas de recolección de basura.

Lamentó que los turistas del fin de semana tiran basura por todos lados, cuando podrían colocarla en bolsas que luego se lleven a sus casas o dejen en los lugares apropiados.

"Se tira mucho en cañadas, en zonas de difícil acceso, donde la semana que entra, iniciaremos una campaña para que rescatistas se descuelguen con sogas, para poder limpiar, a fin de evitar la contaminación en esos lugares", dijo Almaguer Salazar.

Esta actividad implica riesgo, pero lo harán con todas la medidas de seguridad, porque tampoco pueden permitir que se contaminen los mantos acuíferos.

Sobre los derechos de los niños, el alcalde santiaguense dijo que esperan que los niños se concienticen de sus drechos, y ayuden a que los adultos también lo hagan.

Lamenta actitud de policías jimences

El alcalde de Santiago, Homar Almaguer Salazar, lamentó la actitud de los policías de Cadereyta que prestaron sus armas a niños de una escuela santiaguense, pero consideró que el caso debe ser resuelto por la autoridad jimenence, que ya pidió una disculpa formal a los santiaguenses.

Ya se dieron las sanciones correspondientes,  se hizo una investigación que determino que hubo una conducta inapropiada por parte de los uniformados, y en la que ninguna autoridad de Santiago tuvo algo que ver, pues ni siquiera se les notificó que habían entrado al territorio, como corresponde por protocolo.

Almaguer Salazar dijo que fue una actitud inadecuada de los elementos de Cadereyta al prestar el arma para que los niños se fotografiaran, pues aparte del riesgo que implicaba, les están dando un mensaje equivocado respecto al uso de las armas.

FRANCISCO ZÚÑIGA