ORLANDO MALDONADO
23 de febrero de 2016 / 09:01 a.m.

Monterrey.- Debido al contexto que se vive en la sociedad es muy difícil concretar la idea de privatizar los penales de Nuevo León como sucede en algunas partes de los Estados Unidos, consideró Patricia Cerda Pérez, investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

Ante los acontecimientos vividos en el penal del Topo Chico hace dos semanas, en donde murieron 49 reos tras una riña entre grupos de la delincuencia organizada, la también catedrática sostuvo que se tienen que emplear estrategias y programas integrales enfocados a una verdadera reinserción social para los internos.

Acciones como fomentar el empleo en los reclusos y en base a ello generar recursos para su manutención, tener acceso a pensiones mediante el trabajo, que las mujeres tengan su propio sistema carcelario, que se respeten los derechos laborales y que éstas personas puedan emprender verdaderamente un oficio son puntos que contribuirán a una verdadera reinserción social, añadió la catedrática.

"Se hablaba de algunos casos de éxito en Estados Unidos (de privatización de penales) lo que yo pienso es que en este momento las condiciones que tenemos son diferentes, basta ver cómo ve la sociedad a los penales.

"Si tú te fijas bien, la mayor parte de las personas pasa por el Topo Chico, Cadereyta o Apodaca simplemente voltean, o sea no quieren saber nada de esto, hay un problema de seguridad pública, todo lo queremos resolver con meterlos a la cárcel y mételes 80 años de pena", refirió.

Dada la problemática de los ceresos de la localidad, Cerda Pérez aseguró que el arma más poderosa para combatir dicha situación es apoyando a las familias de los internos en el aspecto psicológico y social.

"Yo creo que la mayor seguridad de un país y el arma más poderosa es pensar cómo podemos ayudar a las familias. Las familias de los internos viven sistemáticamente en vulnerabilidad, entonces si empezamos a ver la situación de cómo sí apoyamos a estas personas, seguramente la presión de hacinamiento que tenemos en los penales se va a desahogar", dijo.

Penal del Topo Chico
La investigadora criticó que en Nuevo León aún no se tiene la visión de lo que es una seguridad pública sustentada en el desarrollo | DANIEL BECERRIL / REUTERS

Criticó que en Nuevo León aún no se tiene la visión de lo que es una seguridad pública sustentada en el desarrollo, tanto al interior de la sociedad, como el en esquema de políticas públicas.

"Entonces yo creo que todavía nos faltaría mucho porque hablar de un penal privado pues sí trae muchas ventajas definitivamente pero qué tan preparados estamos sería mi pregunta", apuntó.

Patricia Cerda precisó que menos del 30 por ciento de los internos realiza algún trabajo en los penales, lo cual dificulta mucho poder cambiar las conductas negativas de los reclusos.

En este sentido, añadió que otro de los puntos clave para acabar con la criminalidad al interior de las cárceles es despresurizándolas y generar un programa en el cual los reos deban estar internados en los penales adecuados conforme el delito y la sentencia que les impusieron.

"Mientras no despresurices los penales, el resto de las políticas públicas que puedas tratar de ejercer tienen escasas posibilidades de tener éxito", concluyó.

Cabe resaltar que fue en diciembre del año pasado cuando Jaime Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León visitó una cárcel de Texas para ver los programas y modelos que pudiese replicar en el estado, entre ellos resaltó la idea de privatizar los penales ante la falta de recursos para su manutención.