4 de marzo de 2014 / 02:58 p.m.

 

Monterrey.- Para Hugo golpear a su padre en reclamo por lo que no tuvo desde niño era un acto normal. Su odio era tanto que no se conformaba con agredirlo a él, humillaba a su mamá y tenía rencillas con el resto de sus hermanos.

“Nos estaba yendo muy mal económicamente en la casa, y yo siempre me peleaba con papá, incluso ni le decía papá le hablaba por su nombre, y siempre lo estaba criticando, atacando”, relató.

“En esa ocasión le dije que por su culpa estábamos así, y se enojó y fue cuando lo agredí porque me respondió lo que le estaba diciendo”, recordó.

Todos en casa sufrían la violencia de él, hermanos y hermanas. Su mamá rompía en llanto tras cada humillación que le hacía su querido hijo.

“A mi mamá no la golpee pero si la hacía llorar mucha, incluso la regañaba o la hacía sentir como tonta o la amenazaba con suicidarse, también tengo esas tendencias, la asustaba y hasta le decía de qué manera”. 

El coraje que Hugo desquitaba en su familia, traspasó su vida. No respetaba a nadie, desquitaba su furia en quien cruzara a su paso y le llevara la contra.  

“Siempre sentí mucho coraje hacía, no nada más mi familia, todas las personas, mis vecinos, mis compañeros de trabajo, las parejas que tuve, incluso cuando me compré un coche, a mí me intolera mucho el tráfico”, comentó.

“Te topas con alguien igual que tú, ese tipo de situaciones llegué a pasar, incluso hubo un momento de mi vida que anduve armado”, señaló.

A su pareja le hizo lo mismo, la agredió y rompieron con la relación.

“Me pareció que se estaba burlando de mí, como diciendo yo tengo trabajo y tú no, lo que hacía con ella era que me hablaba y la ignoraba, como estamos hablando tu y yo y la ignoraba y en esa ocasión ella no se aguantó y se fue y la alcancé y le provoqué esa lesión”.

La locura de Hugo tenía un motivo, un coraje, un resentimiento hacia su progenitor; y la carencia económica en el hogar.

“Yo veía a mi papá como el culpable de que no tengamos fiestas, que yo no traiga ropa bonita, que en mi casa no sea agradable, hoy lo veo que empecé a acumular un resentimiento”, indicó.

Hoy Hugo acude a terapia en grupo; controla su emoción e intenta cicatrizar con amor las huellas que dejaron los golpes en sus seres queridos.

José Plata