JOEL SAMPAYO CLIMACO
2 de febrero de 2016 / 06:41 a.m.

Santiago.- Restos de pavimento, pasto calcinado y cintillos amarillos marcaban un día después, el sitio donde una carambola e incendio causaron varias víctimas mortales y ratificaron la fama de la Carretera Nacional como una vía insegura.

A 24 horas de la tragedia, la Policía Federal de caminos improvisó una barricada para clausurar temporalmente el retorno de la comunidad El Faisán, denunciado repetidamente en Telediario como un sitio sumamente peligroso.

Con barriles para combustible, triángulos reflejantes, una grúa y una patrulla fue obstruida la tarde de este lunes la vuelta a la izquierda que obligó al gobierno municipal a realizar un sondeo entre los vecinos para decididir de su futuro. En una primera ronda, la mayoría opinó que debía quedarse.

Pero el operativo de la Policía Federal Preventiva, que sería montado en una etapa inicial los domingos y días festivos, parece estar encaminado para clausurar en definitiva esa complicada conexión a una comunidad en los límites de Santiago con Monterrey.

Mientras tanto, en un recorrido sobre la carretera, en el tramo de Santiago a Monterrey, los barandales metálicos que han sido enchuecados en múltiples accidentes, ni han sido enderezados o repuestos. Quedan, junto a cruces que marcan accidentes fatales previos, como un grotesco memorial que señala al menos seis casos de muertes de personas mutiladas por las estructuras de acero, que se convierten en virtuales guillotinas.

Pero en el trayecto se encontrará muros de concreto fuera de su lugar, mallas ciclónicas y, de plano, tramos de más de quince kilómetros sin ningún objeto que pudiera evitar una invasión de carriles como la ocurrida la noche del domingo.

Mientras el área metropolitana se extiende de manera explosiva hacia el sur, ni se han implementado nuevas vialidades, ni han sido reparadas las que sufren algún deterioro por percances.

Faltaría pues calificar estas situaciones. ¿Indiferencia, negligencia...? lo que sea, conduce tarde que temprano, a aumentar el número de víctimas inocentes ante una actitud de las autoridades que raya en lo criminal.